Windows · Mac · Linux · Playstation 4 · Xbox One · Nintendo Switch

Análisis: Aegis Defenders

- by

El videojuego evoluciona. Tras casi medio siglo de creaciones videolúdicas, cada uno de los géneros que componen el ecosistema ludoficcional cuenta con un amplio historial de cambios y transformaciones. Con el objetivo de mejorar la experiencia jugable y beneficiándose de los avances tecnológicos, cada propuesta asume la evolución de una forma distinta. Los hay, como todo lo que firma David Cage, que confían en las mejoras gráficas para resultar más atractivos ante el consumidor, en especial aquel perfil de usuario ávido de experiencias más cinemáticas que videolúdicas. Otros buscan definir y/o mejorar un ecosistema online para captar, retener y fidelizar al público, como bien hacen Splatoon 2 u Overwatch.

Análisis: Aegis Defenders

El caso del plataformas es menos abierto. Lo habitual en uno de los géneros primigenios y más populares del medio es incrementar la dificultad. Que se lo digan a Edmund McMillen. En las propuestas más accesibles, como Super Mario Odyssey, la apuesta pasa por tolerar el speedrunning y dotar al juego de cierto grado de reto adicional para quien así lo busque. Entiendo que la producción plataformera se decante por la dificultad en tanto que, como género veterano, apela directamente a un público curtido en el averno de las recreativas y de los juegos más exigentes del género. Si eso se complementa con unos gráficos pixelados y composiciones musicales MIDI, el resultado es una modernización de la nostalgia tremendamente efectiva. Véase A Hole New World o Wonder Boy: The Dragon’s Trap, dos de los ejemplos más recientes.

Pero como periodista, valoro la excepcionalidad por encima de todas las cosas. En palabras de William Maxwell Aitken: “Si un perro muerde a un hombre, no es noticia, pero si un hombre muerde a un perro, eso sí que es noticia”. Esta cita, con la que se desvirga a todo estudiante del oficio nada más entrar en la universidad, refleja con precisión la importancia que le concedo a la anomalía. Aquel videojuego que sabe sorprenderme, tiene mucho ganado. Aegis Defenders quiere ser ese hombre hambriento de cánidos y se atreve a aproximarse al plataformeo desde otra perspectiva. En lugar de multiplicar la dificultad, suma un género a la ecuación para elevarla a la enésima potencia.

GUTS Department opta por combinar plataformas y tower defense en su indie. Es extraño que un videojuego que nunca tuvo claro lo que quería ser —empezó vendiéndose como visual novel en Kickstarteracabe mezclando conceptos con tantísimo tino. La obra que nos atañe relata las peripecias de Bart y su nieta Clu, dos ruinhunters que escrutinan cada cueva en pos de hallar reliquias que vender al mejor postor. Es una de las pocas vías de sobrevivir honradamente, pues la diégesis de Aegis Defenders versa sobre una humanidad casi extinta. Un día, los dos familiares encuentran el Aegis, un arma de leyenda. Ahí empieza la verdadera aventura de ambos, que tratarán de salvar a la especie humana de la amenaza de un imperio tiránico.

Análisis: Aegis Defenders

Cada uno de los 18 niveles que componen la obra de GUTS Department inicia con una ración de plataformeo. Similar a otras propuestas metroidvania, Aegis Defenders permite explorar cada rincón del escenario con el fin de encontrar objetos que mejoren las armas y habilidades de los protagonistas. Si Aegis Defenders fuera un metroidvania más, hablaríamos de un título más que correcto. Pero el estudio de Los Ángeles ambiciona más que eso. Ahí es donde entra en escena el componente tower defense.

“Defender la torre” es lo más interesante y desafiante de Aegis Defenders. El objetivo, deudor del legado de todas las obras similares, es resistir las oleadas de enemigos. Con tal fin, es fundamental gestionar los recursos y asignar eficazmente los roles para que, por ejemplo, Clu se dedique a infestar el terreno de trampas mientras Bart alimenta la retaguardia de feroces torretas. La estrategia tiene mucho protagonismo en Aegis Defenders, más si cabe en cuanto Kaiim y Zula, dos personajes adicionales y controlables, se suman a la partida.

Alternar entre los distintos avatares es clave para hacer frente a las diferentes hordas que amenazan al grupo. Asociados a un color, como los enemigos, lo óptimo es enfrentar a cada personaje con aquellos rivales que compartan tonalidad con ellos. Incluso existe la opción de combinar habilidades para destrozar a los contrincantes con dos tonalidades. Aplaudo que Aegis Defenders opte por dar información mediante códigos cromáticos simples porque así no recurre a interfaces intrusivas y el desarrollo del juego es mucho más accesible y entretenido.

Análisis: Aegis Defenders

Que GUTS Department apueste por la combinación de géneros no implica que desatienda la dificultad. De hecho, algunas misiones me hacen pensar que el estudio californiano abusa del grado del desafío. Así sería de no ser por el cooperativo, principal atractivo de Aegis Defenders y, sin duda, forma óptima de jugarlo. Primero, porque facilita la coordinación y la definición de estrategias, de modo que todo es sensiblemente más ágil y directo. Segundo y sin duda más importante, porque jugarlo en compañía refuerza la sensación de aventura que este título propone. Me baso en mi experiencia, pero sobre todo en la de mi compañero Jairo. Junto a una amiga, superó el título y disfrutó de una diégesis verdaderamente bella. Por eso, la versión para Nintendo Switch es, de lejos, la más adecuada para fomentar las partidas cooperativas.

Sus personajes están repletos de carisma, casi tanto como un pixel art soberbio, al alcance de muy pocas obras indie. Las animaciones en batalla son suaves y fluidas; uno aguarda los combates con ganas con tal de deleitarse con el trabajo de dibujo de GUTS Department. Empero, donde de verdad brilla el diseño de personajes del equipo angelino es en las escenas en el campamento. Cada héroe cuenta con un retrato dibujado a mano, lo que refuerza el componente artesanal de un juego modesto como Aegis Defenders. Power Up Audio, encargados de la música y el sonido, encabezados por Riley Koneig (Celeste), ponen la guinda sonora a un evidente homenaje a la época de los 16 bits. Brindo por 2018, año de una excelsa cosecha indie que hoy añade Aegis Defenders a la cata. Y todavía estamos en abril. Mágico.

Jugado en: PC Windwos
Desarrollado por: GUTS Department
Nota: 8

8