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Análisis: AER, Memories of Old

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Forgotten Key es un estudio independiente sueco fundado en 2011 por cuatro estudiantes del Blekinge Institute of Technology, y en su carta de presentación defienden la ambición por crear experiencias atmosféricas que ofrezcan a los jugadores algo más que el entretenimiento directo y mecánico, y abogan por explorar la vertiente artística del medio como vehículo para inspirar (y respetar) al público. Ya en los primeros compases de AER, Memories of Old puede apreciarse este espíritu, la apuesta por el videojuego como experiencia contemplativa y orientada a la recreación estética.

Análisis: AER: Memories of Old

AER nos transporta a un extraño mundo estructurado en pequeños islotes que flotan sobre un abismo. Estos pedazos de tierra flotantes, con sus templos derruidos, son las rúbricas de una antigua civilización cuyas huellas todavía pueden rastrearse. Tal es el cometido de Auk, una chica que posee la rara habilidad de convertirse en pájaro, y que ha sido bendecida con la luz de Karah, un candil con el poder de revelar secretos del pasado. Gracias a estas dos habilidades podrá sobrevolar libremente el mundo (abierto) y resolver los puzzles que albergan los templos.

Los primeros compases de la aventura, ya desde el prólogo, recuerdan bastante a Journey (Thatgamecompany, 2012), al menos en intenciones y en las cosas que pretende evocar en un primer contacto, especialmente esa apelación a una cierta espiritualidad universal, y la mera contemplación estética como su particular vara de zahorí. Sin embargo, poco después la aventura parece despuntar como un maridaje entre Journey y The Legend of Zelda. Si bien AER maneja otros tantos referentes, la aventura reposa en dos pilares fundamentales: la contemplación y cierta inspiración estética del juego de Thatgamecompany, y la estructura, reducida a su fórmula mínima, de las aventuras de Link.

Análisis: AER: Memories of Old

Pese a lo ambicioso de los referentes, el resultado es una propuesta liviana que sintetiza algunos de estos elementos en una aventura no tan ambiciosa pero sí agradable, bonita y sencilla. El “problema” surge precisamente al mezclar elementos de filosofías contradictorias. A menudo lo que el juego quiere ser entra en conflicto con sus propias exigencias, con lo que el juego te pide. El avance natural de la aventura de Auk, el progreso por la misma, no favorece demasiado la contemplación como un acto con sentido propio, sino que si queremos explorar esta posibilidad, en este caso, sobrevolando el mundo y atendiendo a los detalles superfluos, debemos dejar el juego a un lado. No existe esa comunión entre mecánicas, desarrollo, objetivos y estructura, y los valores estéticos como una pieza más que funcione en la misma dirección, como conjunto; aquí cada cosa parece discurrir por sitios diferentes.

AER, Memories of Old no es un juego malo, pero es un juego olvidable, especialmente en un año sembrado de propuestas tan estimulantes y originales dentro del panorama indie. No obstante, se trata de un primer paso aceptable para un estudio al que se le augura un recorrido interesante.

Jugado en: Playstation 4
Desarrollado por: Forgotten Key
Nota: 5

5