Windows · Xbox One

Análisis: Blues & Bullets

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El Eliott Ness de Blues and Bullets ya ha pasado los años más épicos de su vida, sus aventuras a la caza de Al Capone y sus portadas en el Chicago Tribune ya quedaron atrás. Si fuese un juego, ya nos lo habríamos terminado dos veces y regalado a ese amigo que se acaba de comprar una consola. Ahora se trata de rebajar el tono, introducir otro disco y disfrutar de una historia que solo se acuerda de los tiroteos y las carreras por azoteas cuando empieza a aburrirse de sí misma. Una señal de modestia y de sabiduría, como la de ese Ness canoso sirviendo tarta de arándanos en su propia cafetería.

La idea tras el primer episodio de esta experiencia por fascículos es claramente sacar el revólver y ponerlo sobre la barra. Es una declaración de intenciones, un aperitivo más entrante que busca establecer una ambientación y una dinámica de juego que no es necesariamente novedosa en su propuesta parte por parte pero sí ofrece algo fresco en su totalidad. La ambientación como centro neurálgico de la experiencia, una experiencia muy cinematográfica en la que Ness se ve involucrado en una investigación que poco tiene que ver con sus grandes hazañas: dar con los niños que alguien está secuestrando en Santa Esperanza, una mezcla entre Chicago y Los Angeles de los años treinta. La estética en blanco y negro con destellos rojos recuerda a lo que proponía The Saboteur, aunque en esta ocasión ese retruécano visual tiene todavía más protagonismo.

La cámara sigue los pasos del exdetective buscando a menudo el plano más espectacular, haciendo resaltar unos fuegos de artificio de fondo o la bella arquitectura en el hall de recepción de un lujoso zepelín. Aquí reside también uno de sus problemas: el excesivo control que Blues and Bullets busca ejercer sobre el jugador, asegurándose de que todo vaya según lo ha previsto y al ritmo que estaba estipulado. Esa obsesión por la linealidad más férrea chirría sobre todo en las partes de acción, donde los tiroteos se reducen a una versión actualizada de Time Crisis: un shooter sobre raíles con coberturas que el juego ya ha decidido por nosotros, del mismo modo que al despejar la zona el amigo Ness corretea hacia su destino sin que nosotros hagamos mucho más que quitarle de encima algún enemigo con un QTE, algo de lo que afortunadamente no se aprecia un abuso en este arranque inicial.

Frente al protagonismo de la exploración, la recolección de pistas para el proceso de investigación (un tablón virtual donde colocar las evidencias y que se generen las conclusiones, la fórmula es bastante clásica), el combate parece más un pequeño interludio para liberar tensión y masacrar a unos cuantos matones que un verdadero pilar de carga del juego, o al menos eso es lo que sugiere el primer episodio. Habrá que esperar a ver cómo se desarrolla la historia y si esa imposición permanente de no permitirnos salir del margen termina justificándose con un buen argumento o si, como le sucedió al propio Eliott Ness, la obsesión con su propia causa acaba llevándole al último asiento de un bar, abatido y roto.

Jugado en: PC Windows
También en: Xbox One
Desarrollado por: A Crowd of Monsters
Nota: 7

7