Windows · Mac · Linux

Análisis: LISA

- by

Mad Max, Waterworld, La carretera… Algunas de las más recordadas películas ambientadas en el post-apocalipsis salvaje y miserable parecen estar de acuerdo en una misma cosa: los hombres son más propensos a convertirse en malas bestias que las mujeres. Biológicamente podría tener explicación: la testosterona es la hormona que, en grandes cantidades, provoca agresividad. En lo cultural, bueno, supongo que no hace falta darle muchas vueltas a una larga y vergonzosa historia de la misoginia y de machismo, rasgos sonrojantes de una civilización que tiene todavía muchos flecos que cortar. El caso es que el pasado diciembre llegó a Steam un juego que se atreve a abordar la temática de una forma que pocos han sido capaces. Y no es en absoluto casualidad que LISA tenga nombre de mujer.

Como proyecto sometido a las limitaciones de RPG Maker, LISA ha sufrido cierta falta de atención inmerecida en su lanzamiento: salir a finales de año no le ha ayudado, pero lo cierto es que su diseño pixel art casi minimalista y su falta de atención al detalle en los escenarios le privan de una accesibilidad que le habría servido para entrar en las vidas de muchos más jugadores… y destruirlas. Porque LISA destruye vidas, o quizá solo resquebraja el alma, o abofetea el corazón, pero que el subtítulo que le acompañó durante su campaña de Kickstarter fuese “The Painful RPG” (el RPG doloroso) tampoco es, de nuevo, casualidad. La parte mecánica, eso sí, es relativamente estándar: un RPG por turnos al estilo Earthbound, aunque con añadidos interesantes como la realización de combos de forma manual basados en combinaciones de teclas, y un diseño de los combates que lo hace por momentos dificilísimo y sin posibilidad de tomar un atajo asumulando experiencia, solamente buscando la ruta menos peligrosa y utilizando Brad y sus amigos (hasta treinta) con mucha inteligencia.

analisis-lisa-inside

En la historia que nos propone Dingaling Productions la misoginia y el machismo terminan siendo solamente un telón de fondo para un relato todavía más oscuro y deprimente. Controlamos a Brad, un treintañero barbudo en un mundo post-apocalíptico en el que todas las mujeres han muerto por culpa de una catástrofe indeterminada. Un día Brad se topa con algo envuelto en una manta: es un bebé recién nacido, algo que no solo demuestra que hay una mujer viva por ahí sino que tiene otro en sus brazos: es una niña. Los años pasan y la niña se cría oculta en casa de Brad, temeroso de lo que pueda sucederle si la atrapan los chalados que habitan ahora el planeta. Una mañana la niña le es arrebatada, y Brad deberá remover cielo y tierra para rescatarla antes de que sea demasiado tarde para ella.

El bullying, el abuso de menores, la violación, el alcoholismo y sobre todo la drogadicción añaden más dimensiones a la tragedia desgarradora que se abre paso durante el juego. Es uno de esos cuentos donde la moraleja es que el mundo es una mierda, que cuando en plena oscuridad ves un tímido rayo de luz y tratas de tocarlo, es posible que te sea arrebatado con más crueldad de la que uno cree posible. Una fábula sobre un hombre al que su obsesión y sus traumas le empujan a lo que él cree que es la senda de lo correcto y que quizá, solo quizá, sea en realidad una cuesta abajo hacia el abismo.

Es difícil describir los mecanismos de tortura emocional que pone en marcha el juego sin entrar en giros argumentales específicos, pero quizá una de las herramientas más sorprendentes de LISA sea su humor negro especialmente morboso. Es un guión al que no le tiembla el pulso a la hora de exponer el lado más perverso y brutal de la especie humana, que echa mano de la ultraviolencia más elemental y que al mismo tiempo acude a los chistes de pedos y los chascarrillos matrimoniales. El mundo que retrata parece el cerebro de un retrasado hipersexual, un nuevo orden caótico donde las revistas porno sirven de divisa, todos los personajes tienen un lado pervertido y los enemigos van por ahí con crestas, hombreras y cascos de fútbol americano.

LISA duele, y no solo porque nos aplaste el espíritu y ponga a prueba nuestros inhibidores de frustración (dormir, por ejemplo, es peligrosísimo: podemos perder a compañeros, recibir un golpe que nos disminuya alguna estadística para el resto de la aventura; y no es raro tomar decisiones traumáticas como sacrificar un brazo a cambio de la vida de un amigo y verle morir poco después), sino porque ofrece la visión de un mundo en el que, con la extinción de las mujeres, se ha ido también toda la esperanza.

Jugado en: Mac
Disponible en: PC Windows, Mac, Linux
Desarrollador: Dingaling
Nota: 8

analisis-lisa-inside-2

8