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Análisis: Dr. Langeskov, The Tiger and The Terribly Cursed Emerald: A Whirlwind Heist

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Es imposible hablar de Dr. Langeskov, The Tiger and The Terribly Cursed Emerald: A Whirlwind Heist sin mencionar el anterior juego de su diseñador: The Stanley Parable. Porque el nuevo juego de William Pugh es un Free to Play narrativo que supone a la vez una reinvención de su anterior juego y una reacción a él.

Es una reinvención porque utiliza los mismos códigos narrativos que el juego del desencantado oficinista. Tiene un narrador que nos guía por un pequeño laberinto mientras nos dice lo que tenemos que hacer y somos nosotros los que decidimos si hacerle caso o ignorarle completamente. Además, el juego de Crows Crows Crows también rompe la cuarta pared, nos hace ser conscientes de que estamos en un videojuego y se aprovecha de ello constantemente. Finalmente, es una reinvención porque reflexiona de la misma manera sobre los mismos temas: El libre albedrío del jugador, el proceso de creación de un videojuego y la relación entre el jugador y la obra.

Y, sin embargo, es una reacción a él porque a diferencia del narrador omnisciente y omnipotente de The Stanley Parable, el narrador de Dr. Langeskov, The Tiger and The Terribly Cursed Emerald: A Whirlwind Heist no tiene ningún control sobre las acciones que ocurren en el juego y se limita a hacer algún comentario jocoso y a tener ataques de pánico ante un jugador que lo único que hace es mangonear el escenario del juego. Casi como si fuera una metáfora del desarrollador de un juego que ve cómo el que lo juega nunca hace lo que él tenía pensado.

Al igual que ocurría con The Beginner’s Guide, el reciente juego del otro creador de The Stanley Parable, Dr. Langeskov, The Tiger and The Terribly Cursed Emerald: A Whirlwind Heist nos deja ver cómo ha afectado el éxito imparable de su juego anterior a la forma de hacer videojuegos de sus creadores. Pero donde The Beginner’s Guide se ponía serio y reflexionaba acerca del derecho del jugador sobre la obra de otra persona, el juego de Crows Crows Crows toma el camino contrario y se dedica a hacer chistes autoconscientes sobre la indefensión del creador.

El problema de Dr. Langeskov, The Tiger and The Terribly Cursed Emerald: A Whirlwind Heist es que nunca consigue ser más que un chiste. Y esto no ocurre por su tono constante de comedia, o por lo acertado o desacertado del mensaje que quiere transmitir, sucede por la falta de imaginación a la hora de transmitirlo. Ya que el nuevo juego de William Pugh carece de todo lo que hacía especial a The Stanley Parable. No sorprende, no inventa nada y, aunque por momentos consigue ser muy gracioso, lo es contándonos un chiste que ya nos sabemos.

Jugado en: PC Windows.
También en: Mac OSx y Linux
Desarrollado por: Crows Crows Crows
Nota: 5

5