Windows

Análisis: Feist

- by

Si elaborásemos la cadena trófica de Feist, el protagonista estaría en la cola. Esa es la sensación que te queda tras terminar el juego, aquella que te dice que, dejando de lado plantas e insectos, eres ese delicioso bocadito peludo del bosque al que todos quieren hincar el diente. Porque frente a pinchos voladores, gigantes que lanzan piedras y oleadas de arañas, tu único recurso es la astucia para poner al bosque de tu lado.

El de Feist es un mundo hostil en el que todas las miradas apuntan al más pequeño, aquél entorno en el que si una criatura acaba con otra, es porque ambas iban a por ti. El juego se concibe como un plataformas 2.5D de ‘scroll’ horizontal, lleno de obstáculos, pequeños puzles y enemigos con mala uva. La clave del éxito está en exprimir el entorno al máximo y ponerlo a tu favor, algo que se traduce en apilar piedras para llegar a los salientes, recoger ramas para usarlas como arma, tender trampas y demás. Es una propuesta simple, pero muy bien resuelta.

Porque cuando te estancas en el juego y piensas “¿Y si cojo esto y lo pongo ahí?” resulta que piensas bien. La simbiosis entre las piezas de cada puzle y el bosque es perfecta, consiguiendo que todo se sienta orgánico -valga la redundancia- y haciéndote sentir astuto al seguir adelante. Esa es la esencia del juego, continuar avanzando, sin un objetivo más claro que el de mantenerte con vida. Poco se dice de lo que trata el Feist y poco se acaba sabiendo al final; es algo que habrán hecho deliberadamente sus creadores para favorecer que su mundo se sienta peligroso, misterioso.

Feist es la ópera prima de Bits & Beasts, un pequeño estudio suizo formado por dos integrantes; Adrian Stutz y Florian Faller. Te pone en la piel de un pequeño animal peludo y redondo que consigue liberarse de una jaula en la que estaba preso. Y de ahí hacia adelante, a descubrir mundo. Sus creadores se han inspirado en la cinta “Cristal Oscuro” (The Dark Crystal, 1982) del gran Jim Henson; hombre al que debemos la existencia de la Rana Gustavo y compañía. Aunque de donde más bebe Feist es de “Erizo en la niebla”, un conocido corto soviético que suma ya sus 40 años. Así que no, pese a que el juego flirtee con las sombras y el plataformeo, no tiene nada que ver con Limbo.

El juego tiene suficientes virtudes como para no dejarlo en una versión más corta del juego del niño perdido en el bosque. Es breve, eso es cierto, pudiéndose completar en poco más de dos horas, pero deja muy buen sabor de boca y vale la pena echarle un tiento. Feist es minimalista, ingenioso, intrigante y tenebrosamente bonito. No tendrá un hueco entre los juegos del año, pero sí merece uno para la tarde de un finde o una noche de verano. A veces, esos juegos se recuerdan más que los que ganan medallas.

Jugado en: PC Windows
Desarrollado por: Bits&Beats
Nota: 8

8