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Análisis: Five Nights at Freddy's 2

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En el género de terror menos es más. Cuanto menos muestres y más sugieras mayor será el impacto. Alien o Tiburón se construyeron sobre estas bases y The Blair Witch Project supo sacar tajada de sus limitaciones para convertirlas en acertadas herramientas del miedo. Five Night’s at Freddys intenta algo parecido y en ocasiones está cerca de conseguirlo… pero sólo cerca.

Su propuesta es simple y directa: somos el guardia de seguridad de una pizzería. En el momento que llega la noche sus adorables mascotas de peluche se convierten en psicóticos animatrónicos. Como Ronald McDonald pero con menos colesterol. Aunque no nos engañemos, la historia es casi anecdótica y nuestros primeros pasos en el juego estarán centrados en descifrar cómo demonios podemos interactuar con los escasos elementos que el juego pone a nuestra disposición.

En ese sentido Five Nights at Freddy’s elige ser deliberadamente críptico con el jugador. No te explica sus mecánicas ni se molesta en contarte la lógica de sus acciones. Está claro que eso subraya el sentimiento de desconcierto e indefensión por el que apuesta el juego en todo momento, el problema es que esa sensación se puede transformar fácilmente en frustración.

Sólo tras unas cuantas muertes empiezas a entender sus mecánicas, lo malo es que éstas no dejan de ser arbitrarias en muchos momentos. Estas mecánicas se reducen básicamente a 3: una linterna para ahuyentar a los malos, una máscara para que no nos vean y las cámaras de seguridad que nos servirán para localizar los animatrónicos. Estas cámaras son sin duda el punto más interesante del juego, aquel que le dan de auténtica personalidad y nos convierten en voyeurs de nuestro propio asedio: podemos ver como se desplazan por las estancias a pesar de que no podamos hacer mucho para evitar su llegada. Aunque esto refuerza la sensación de indefensión y da al juego un interesante juego de puntos de vista al final no puedes evitar darte cuenta que las cámaras sirven más bien de poco. Se trata de una mecánica que funciona muy bien a nivel conceptual pero que falla estrepitosamente cuando se aplica en el gameplay. Una lástima que no se haya podido equilibrar mejor este punto.

Está claro que el éxito como producto viral con una legión de fans que publican los videos de sus partidas en Youtube es innegable y responde a su notable capacidad para asustar en partidas rápidas de apenas 5 minutos. Eso es un hallazgo fuera de toda duda. El hastío que provocará a muchos al darse cuenta que su viralidad no está a la altura de sus aciertos, no lo es tanto.

Tiene aciertos notables como esa sensación de indefensión absoluta, una atmósfera sugerente creada con unos elementos mínimos o esa apuesta por la mirada omnisciente que nos proporcionan las cámaras de seguridad. Pero sus mecánicas se agotan tan rápido como nuestra paciencia por esperar algo más que un peluche que nos salte a la cara. Una lástima que el minimalismo de su propuesta nos recuerde que a veces menos es simplemente menos.

Jugado en: Windows
Disponible en: Windows y Android.
Desarrollado por: Scott Cawthon
Nota: 6

6