Windows

Análisis: Hatred

- by

Envuelto en polémica desde su presentación, la particularidad de Hatred no es su demencial propuesta basada en masacrar a gente inocente, su auténtico hallazgo ha sido colocar el primer juego de un estudio indie en el número uno de ventas de la plataforma Steam en su día de estreno. Y es que a pesar de lo que pueda parecer su violencia es obscena pero no gratuita ya que tiene un objetivo muy claro: el marketing. Una jugada que al estudio Destructive Creations le ha salido redonda… a diferencia del juego.

Encarnamos a un tipo muy encabronado con toda humanidad sin saber muy bien porque, quizá le han devuelto mal el cambio en el Burguer, que sé yo, así que como buen americano, se coge su fusil y sus granadas que guardaba en el garaje al lado de la bici y sale reventar a todo buen ciudadano que se cruce en su camino. Debo reconocer que el punto de partida no me parece malo, demencial sin duda, pero no malo, sobre todo si lo que quieres es impactar como está claro que es el propósito de este estudio. El problema viene cuando tomamos el control del personaje y nos damos cuenta que las pobres víctimas corren mejor suerte que nosotros como jugadores. Se trata de uno de los peores controles que he probado en mucho tiempo (y creedme que eso es decir mucho) donde básicamente disparas a bulto e intentas que alguno de tus muchos disparos alcance a tus víctimas. Lo he jugado con mando y con teclado y ratón y aunque esta última te permite afinar más la el tiro ambas opciones son bastante desastre.

Su perspectiva isométrica tampoco ayuda. Quizá parezca acertada y molona antes de ponerte a controlar al personaje, pero cuando lo haces te das cuenta que es error. Tu personaje tiene problemas para sortear obstáculos, hay infinidad de puntos muertos o de visibilidad casi nula. Por si esto fuera poco el botón de cambiar arma y el de realizar ejecuciones es el mismo con lo que muchas veces cambiaremos de arma aunque queramos ejecutar a alguien (ya que es nuestra única forma de recuperar salud). Su cantidad de errores en lo referente a control de personaje es tan alto y tan de perogrullo que se merece una buena colleja hasta para ser el primer juego de sus desarrolladores.

Sus mecánicas tampoco andan a la zaga. Como soy de esos tíos raros que les gusta reventar todo bicho viviente esperaba con ganas este título para como mínimo, divertirme masacrando un rato después del trabajo. Pues no. Destructive Creations han conseguido lo que parecía imposible, que aniquilar todo lo que se menea sea algo monótono y aburrido tras 5 minutos. Quizá buena parte de la culpa sea de su demencial IA que hace que las víctimas se comporten como auténticos kamikazes. Entras en una fiesta con ametralladora y la gente grita, corre, pero no se van ni se esconde, algunos incluso corren hacia ti. Obviamente te los cepillas y el resto sigue ahí, esperando turno, como en el súper. Matarlos no se convierte tanto en un acto de crueldad como de selección natural. Lo siento pero Darwin está de mi parte.

A pesar de eso Hatred es un juego bastante difícil con pocos puntos de respawn y facilidad para que se nos acaben las balas aunque eso tampoco acaba suponiendo un reto que nos anime a volverlo a jugar. Eliminar a los civiles no supone ningún aliciente y los policías y SWAT únicamente son peligrosos por su número y no por su habilidad siendo la huida más cobarde la mejor estrategia para salir con vida.

No todo es malo en el juego y si buscamos podemos encontrar algunos puntos interesantes como un estilo gráfico que opta por el blanco y negro donde únicamente las explosiones y la sangre darán una nota de color macabro y sombrío. Resulta curioso como este estilo gráfico subraya la sensación de que el juego se toma muy en serio a sí mismo, supongo que en un intento de dar mayor sordidez al producto, aunque son tantos los elementos risibles que muy pronto nos tomaremos a guasa no solo ese intento si no todo el juego en general… a pesar de que esa no sea su intención.

Si alguien piensa que los palos a este juego no son más que un castigo por lo supuestamente inmoral de su propuesta que no se engañe. Su problema no es de moralidad si no de calidad, simplemente es un mal juego. No tengo el más mínimo problema ético en que un juego me proponga ponerme en la piel de un psicópata que quiere convertir en mortadela a toda la humanidad, en que me premie por realizar sórdidas ejecuciones o me anime a volatilizar todo lo que se menea. Pero eso sí, y en este punto soy irreductible. No tolero bajo ningún pretexto que me aburran al cabo de pocos minutos. Lo siento, pero tengo mis principios.

Jugado en: PC Windows
Desarollado por: Destructive Creations
Nota: 5

5