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Análisis: Innerspace

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Cuando hablamos de juegos con el vuelo como mecánica principal, solemos pensar en recorrer el vasto cielo a nuestro ritmo y perdernos en un mar de níveas nubes sin limitación alguna. InnerSpace nace con la voluntad de aportar algo distinto a su género, marcando el tempo de la exploración mediante un argumento y una serie de coleccionables. Pero imponer ritmos no encaja con una propuesta eminentemente meditativa y este indie acaba sufriendo por ello.

Gran parte de la “acción” del título de PolyKnight Games se da en el interior de planetas completamente huecos, que constituyen el hogar de varios semidioses a los que hallar para progresar. Y entrecomillo “acción” porque este indie se cimenta sobre la tranquilidad y brilla cuanta más libertad concede y menos objetivos impone. Sin embargo, PolyKnight Games se empeña en premiar la exploración a base de coleccionables. Es decir, el vuelo no es un fin mediante el que relajarse y conocer más sobre una diégesis evocadora, sino un medio con el que alcanzar una cifra. En cierta manera, InnerSpace cede ante la falsa necesidad de arcadeizar el videojuego Journey-like al tiempo que renuncia a gran parte de su potencial.

Análisis: Innerspace

Existe, eso sí, justificación argumental para rechazar a una propuesta de vuelo más libre, que se erija como un valor en sí misma. Encarnamos al Cartógrafo, una nave híbrida entre avión y submarino. Nuestra misión es descubrir y recolectar reliquias de los Predecesores, una vetusta y extinta raza que habitó el Inverso, el mundo en el que transcurre el juego. Conseguir dichos tesoros hará que, tras facilitárselos a nuestro maestro el Arqueólogo, conozcamos más sobre la historia del Inverso.

Como ejemplo de narrativa fragmentada, InnerSpace goza de un guion atractivo, aunque su verdadera fuerza está en la capacidad relajante y expresiva de su vuelo. Son los momentos de paz, aquellos en los que uno se olvida de los objetivos, cuando este indie brilla con más fuerza. PolyKnight Games sigue un modelo pausado incluso en las batallas contra los semidioses. Vencerlos tan solo implica pasar o destruir una zona concreta de su cuerpo. En coherencia con los momentos de exploración, las batallas huyen del frenesí y no recurre a fases de disparo hipertrofiado.

El problema es que, para llevarnos al cielo, InnerSpace necesita volar solo. Y los coleccionables, constantes recordatorios de que esto es un juego a completar, lo impiden. Hay muchas maneras de imponer un objetivo de forma orgánica, pero PolyKnight Games ha optado por la peor alternativa posible: explicitarlos y fragmentarlos.

Análisis: Innerspace

En Journey, uno de sus referentes más obvios, la montaña constituye un aviso de fondo para que el jugador sepa a dónde debe ir, a saber, cuál es el objetivo final del título. Pero lo importante no es alcanzar dicha cima, sino el camino hasta ella. La belleza de Journey está en los pequeños momentos que conforman el mosaico de recuerdos con el que nos despedimos de la obra de Thatgamecompany.

InnerSpace no sigue esa fórmula orgánica y la exploración termina siendo una suerte de concesión, un rato de procrastinación que nos retrasa en la consecución de las reliquias. A ese respecto, existe cierta disonancia entre dichos coleccionables y su música, sus colores o los momentos de vuelo libre, facetas en las que sobresale. Asimismo, PolyKnight Games acaba por olvidarse de generar diferencia a través de la pregunta inicial. Volar en planetas huecos, con las consecuencias gravitacionales que ello debería implicar, no tiene repercusión lúdica.

PolyKnight Games ha confeccionado una obra relajante, de narrativa compleja pero jugabilidad sencilla. De ceder más espacio al vuelo expresivo y sin objetivos tan marcados, hablaríamos del típico juego al que recurrir en noches de insomnio o tardes dominicales de lluvia. Sin embargo, el resultado no es más que una propuesta incoherente y olvidable.

Jugado en: Nintendo Switch
Desarrollado por: PolyKnight Games
Nota: 6

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