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Análisis: Shiftlings

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Los protagonistas de Shiftlings son dos alienígenas muy feos, carne de reality de la galaxia, que participan -sin saberlo- en una especie de Gran Hermano creado especialmente para los viejos que se pasan la mañana mirando las obras. Como unos Pepe Gotera y Otilio espaciales, se dedican a hacer apaños por la galaxia, arreglando todo aquello que se estropea. Los dos hermanos van siempre embutidos en su traje de astronauta, y están unidos el uno al otro por un tubo, donde comparten el aire que respiran. En una de sus últimas aventuras, uno de ellos bebe una bebida gaseosa que le provoca unas flatulencias que hacen crecer de una forma exagerada el traje que lleva, lo que hará que los dos amigos tengan que intentar hacer su trabajo con este nuevo estado.

Cada nivel del juego tendrá un objetivo principal, una excusa, normalmente arreglar algo que no funciona. Lo que se traduce simplemente en llegar a un determinado lugar del nivel para luego tener que volver a otro punto. Como nuestros protagonistas están unidos por un tubo, no se pueden separar más allá de una distancia determinada y al ser uno de los personajes más grande que el otro, los dos no pueden pasar por los mismos rincones estrechos. Por “suerte”, podemos alternar el control de cada personaje, moviendo cada uno de forma independiente e intercambiar el gas de un personaje a otro, habilitando así que un personaje pueda pasar por un lugar después de su compañero.

Análisis Shiftlings

Al principio cuesta un poco acostumbrarse a los controles. Como estamos acostumbrados a tantos juegos de saltar y disparar, no es trivial acostumbrarse a dos acciones completamente nuevas como son el cambiar de personaje y el intercambio del gas, por lo que tardaremos un buen rato en acostumbrarnos con naturalidad.

Pasar los primeros niveles no supondrá un problema, conseguir el objetivo principal no es demasiado complicado al principio, pero sí que será más difícil conseguir las 3 botellas opcionales. No tendremos ni idea de cómo cogerlas al principio, pero el juego nos lo “enseñará” en niveles posteriores en los que nos exigirá que pensemos en qué tenemos que hacer para conseguir el objetivo principal.

La historia, como hemos visto al principio, es una mera excusa para contextualizar los personajes y explica el porqué de los límites que marcan la jugabilidad del juego. No es necesaria ni intenta hacerse importante, después de la pequeña introducción los menús se transforman en las típicas pantallas de seleccionar nivel y jugar, pero está ahí y continuamente se hace notar, con algunos chascarrillos bastante clasicotes que -a mí por lo menos- no me han hecho demasiada gracia.

Si hay algo francamente divertido, y para lo que parece que esté parido Shiftlings, es el multijugador local. Realmente la experiencia colaborativa es divertidísima, facilita mucho el juego y aporta mucho más que aquello de que cuatro ojos ven más (y mejor) que dos. Si te gustan las plataformas y tienes algún amigo o familiar cerca con el que compartir un mando, Shiftlings es tu apuesta.

Jugado en: PC Windows (con mando de Playstation 4 y teclado)
Disponible en: PC Windows, Xbox One, Playstation 4 y Wii U
Desarrollado por: Rock Pocket Games
Nota: 8

8