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Análisis: We are Doomed

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Algo tienen de especial los juegos de marcianitos. Son la marca de videojuego por definición, es el género de los primeros juegos creados. El gusto a jugabilidad añeja que nunca se pierde de un género que está grabado a juego en nuestros genes, es a lo que jugamos al principio de los tiempos, es a lo que volveremos a jugar siempre. Cuesta hablar de matamarcianos y no hablar de Resogun, el último gran juego del género, pero no vamos a hacerlo, We are doomed es más sencillo que él, y salvando las distancias, algo más cercano al original, y eso es algo bueno y no tan bueno.

No vamos a esperar más para decíroslo: We are Doomed es muy bonito. Escenarios planos, una malla simplona con unas pocas dobleces, enemigos muy sencillos hechos con pocos polígonos pero con mucho gusto, igual que la sencillez que tenían los enemigos de antaño pero con los colores y suavidad de ahora. En el contrapunto de la humildad del diseño de la nave protagonista -una nave redondita al estilo de una célula con un punto negro representando el núcleo- y los enemigos -triángulos, cuadraditos y semicírculos-, la dificultad la ponen los efectos especiales. Para empezar, nuestro disparo no es un fino láser ni son balas, es un chorro de energía gigantesco de alcance limitado. Los enemigos aparecen con una animación previa al estilo de la que podíamos ver en Resogun y al morir dejan una animación de la explosión que ocupa bastante espacio, además de otra más con el número de puntos que nos llevaremos por el golpe, lo que llenará la pantalla un poco más, haciendo que al poco de eliminar cinco o diez enemigos en poco segundos, sea muy difícil distinguir los disparos de los enemigos, de ellos mismos o de efectos que aparecen o se desvanecen.

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Aleatoriamente, aparecerán unos cubos especiales que al ser recogidos llenarán un medidor de energía, que al completarse nos permitirá que nuestro rayo crezca un poco más, facilitando por unos momentos la tarea de eliminar enemigos. Éstos nos vendrán en forma de hordas, siempre en la misma formación. Tendremos cinco vidas, que valdrán realmente como una sola -cuando te tocan no se para la acción- pero con 5 posibles colisiones contra los malos. Si llegamos a la horda diez, la próxima vez que empecemos partida podremos empezar por ahí, si llegamos a la horda veinte, lo mismo y si llegamos a la horda treinta, pues fin y final.

Y éste es el no tan bueno del que hablábamos al principio. Aparte del modo principal de hordas podremos jugar a un modo infinito y san se acabó. No hay nada más que hacer en el juego más allá de intentar mejorar las puntuaciones o llegar más lejos en el modo infinito. Ni enemigos finales, ni armas ni variaciones. We are doomed es un buen juego para un rato, para partidas de quince o veinte minutos y poco más, lo poco que tiene lo hace bien, es bonito, divertido, desafiante y adictivo, pero se queda ahí, y a estas alturas, necesitamos un poco más.

Jugado en: Playstation 4
También en: Xbox One, PC Windows
Desarrollado por: Vertex Pop
Nota: 7

7