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Análisis: Chuchel

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Seguramente muchas de nosotras todavía conservamos en casa alguno de esos libros interactivos, ficciones analógicas previas al estallido de la cultura digital, cuyas historias infantiles se apoyaban visualmente en la manipulación de diferentes elementos ocultos entre las páginas del libro. Aquellos libro-juegos en los que tirábamos de una solapa de cartón para hacer aparecer a un monstruo de entre las aguas, hacer trotar a un caballo, abrir la ventana de la torre de un castillo para descubrir a una princesa cautiva, o tapar y destapar el sol con nubecillas de cartulina. Poco después, maravillas del progreso, llegarían aquellos que además incorporaban botones con los que hacer mugir a las vacas y cacarear a las gallinas, y experimentaban con tejidos de diferentes texturas entre sus páginas, como método de estimulación sensorial para las más pequeñas de la casa. Aquellas ficciones interactivas apelaban a la pequeña exploradora que todas llevamos dentro, y nos lanzaban de cabeza a un fantástico mundo cuyos secretos podíamos, literalmente, desenterrar con nuestras propias manos manipulando sus pequeños resortes.

Hoy en día, el análogo más cercano a estas aventuras dentro del entretenimiento digital lo encontramos probablemente en las obras del estudio checo Amanita Design, cuyos juegos son preciosos tapices interactivos repletos de secretos y pequeños mecanismos ocultos que accionamos a golpe de click.

Análisis: Chuchel

Hay algo infantil y, precisamente por ello, profundamente conmovedor en las obras de Amanita que muy pocos juegos son capaces de replicar de la misma manera. Hay una voluntad sincera de devolvernos a un estado de inocencia y regocijo párvulo, y suele materializarse en uno de los temas recurrentes de sus juegos: la naturaleza. El misterio primitivo que lleva removiendo la curiosidad humana desde su propia concepción. No en vano Jakub Dvorský, fundador del estudio, dedica gran parte de su tiempo libre a pasear por las afueras de la pequeña localidad de Brno, su lugar de residencia y sede del estudio en República Checa, contemplando la naturaleza junto a su familia. Este contacto, pero sobre todo esa sensibilidad especial que hace falta para apreciar las maravillas en miniatura que ocurren entre la hierba o en el tronco de un árbol, se refleja especialmente bien en la serie Samorost, la mejor creación del estudio hasta la fecha. Posiblemente, la misma sensibilidad que llevó a Shigeru Miyamoto a imaginar The Legend of Zelda inspirado por los largos paseos por el campo durante su infancia.

En Chuchel, el más reciente trabajo del estudio checo, ese amor por la naturaleza cede un poco frente a una pulsión no menos pura y, por supuesto en el buen sentido, infantil: el humor absurdo, la carcajada espontánea que nace del tropiezo y el coscorrón ajeno. Del mismo modo, las dimensiones físicas y la complejidad del asunto se reducen hasta alcanzar un sencillo formato de sketch cómico. Chuchel es una sucesión de cortos de animación interactivos cuyo objetivo es tan simple, y a la vez tan importante, como hacerte sonreír.

Análisis: Chuchel

La estructura del juego basada en sketches independientes deja cierto espacio para la experimentación. Así, junto al mero clicar para desencadenar eventos, emergen mecánicas "prestadas" que a su vez funcionan como simpáticas referencias a juegos clásicos. Encontramos secuencias que emulan el vuelo en suspensión de Ballon Fight (el clásico de Yoshio Sakamoto para NES y recreativas) o el más reciente Flappy Bird, y homenajes más directos a juegos como Pac-Man, Tetris o Space Invaders. Y todo ello se articula para generar un sinfín de escenarios cómicos por los que Chuchel, la pelusa protagonista, va fracasando una y otra vez en su afán por atrapar una esquiva cereza.

La obra más desenfadada de Amanita Design hasta la fecha es también, quizá como consecuencia de ello, una de las menos interesantes. No es un cambio de registro desafortunado, ya que toda aquella persona que conecte con su sentido del humor lo pasará en grande, pero el hecho de que se nos quite el control constantemente para desarrollar los gags mediante animaciones puede sacarnos un poco de quicio, y del juego, si no acabamos de conectar con ese humor. Con todo, es una experiencia agradable, audiovisualmente deliciosa y apta para cualquier tipo de público.

Jugado en: PC Windows
Desarrollado por: Amanita Design
Nota: 7

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