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Análisis: Cibele

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La parte más interesante de mi adolescencia ocurrió delante de un ordenador. En la vida real, la parte aburrida, era una persona insegura que caminaba encorvada y boicoteaba su propia belleza. Pero cuando estaba online podía ser quien yo quisiera. Incluso yo misma.

Cibele me ha hecho conectar de nuevo con esa adolescente que nunca quería salir, ni quedar con sus amigas, porque en la intimidad su habitación estaban los únicos amigos que de verdad la conocían. Los de internet.

El último proyecto de la desarrolladora indie Nina Freeman es un juego tremendamente autobiográfico en el que la propia autora se expone por completo y nos cuenta la historia real de cómo conoció a su primer amor en un MMO. Pero también es una experiencia universal que nos habla de algo que todos hemos vivido: La libertad de ser “otro” en un mundo online y cómo afecta esto a nuestras relaciones con los demás.

CibeleDa igual que hayas jugado a MMOs o a shooters, que seas de la generación del iRC o del Messenger, que hayas nacido con la fibra óptica o que recuerdes cuando tu madre protestaba porque no le dejabas hablar por teléfono por culpa del dichoso “interné”. Te vas a sentir identificado con la historia de Cibele.

Una clásica historia de chica conoce chico imposible de spoilear porque nos ha pasado a todos. Cibele nos habla de la vulnerabilidad. De lo arriesgado que es mostrar cómo eres realmente. De la valentía que requiere intentar conectar con otro. De lo fácil que es ser un avatar y lo difícil que es ser una persona.

A nivel jugable, Cibele se divide en tres partes totalmente diferenciadas: el escritorio del ordenador de Nina, en el que podemos curiosear entre sus archivos y encontrar poemas de dudosa calidad, selfies o chats; el MMO Valtameri, un sencillo juego de acción Point & Click que sirve como excusa para mostrarnos el vínculo entre Cibele, el avatar de Nina, e Ichi, el avatar de Blake; y una serie de vídeos no interactivos que nos muestran escenas de su relación.

Nuestras acciones no afectan de ninguna manera a la trama y, sin embargo, la historia de Cibele funciona mucho mejor como videojuego de lo que lo hubiera hecho como película o libro. Porque todo en el pequeño juego de Nina Freeman contribuye a crear un mundo del que nos sentimos parte. Un mundo que está vivo, en el que todo ocurre simultáneamente. En el que las fotos que te avergüenzan del año pasado conviven con las entradas de tu blog de las que te arrepentirás el año que viene. En el que incluso el grindeo típico de un MMO puede convertirse en una experiencia apasionante porque la estás compartiendo con alguien que te importa.

Y esto es lo que hace que una historia tan privada que podría llegar a convertirnos en voyeurs nos haga sentirnos como en casa. Porque solo he necesitado ver el escritorio de la Nina Freeman de 2009 para encontrarme a mí misma, para ver con cariño y admiración lo ridícula y lo maravillosa que era hace años.

Creo que es la primera vez que un videojuego habla de mí.

Jugado en: PC Windows
Desarrollado por: Star Maid Games
Nota: 8

8