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Análisis: Crossing Souls

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Crossing Souls es el fruto de más de tres años de desarrollo del estudio español Fourattic tras su exitosa campaña en Kickstarter, lanzado en PC y PS4 de la mano de Devolver Digital. El juego, una habilidosa mezcla de plataformas, beat'em up y aventura con elementos conversacionales, nos sitúa en la ficticia ciudad norteamericana de Tajunga donde una pandilla de chavales arranca sus vacaciones de verano con el descubrimiento de la Duat, un artefacto capaz de conectar la dimensión del mundo de los vivos con la de los muertos. Y a partir de ahí, claro, todo se complica.

La carta de presentación es clara. Se trata de una aventura que se adscribe, en lo mecánico, a una fórmula que suele funcionar muy bien, para contarnos una historia de aventuras sobrenaturales ochenteras protagonizada por la formación estándar de la clásica pandilla. Tenemos al prota, con habilidades atléticas. A su hermano el rarito. Al nerd, con sus gadgets de nerd. Al fortachón cubriendo la cuota racial. Y a la chica, siendo la chica.

Análisis: Crossing Souls

Una de las mejores cosas de Crossing Souls es la energía que desprende durante los primeros compases del juego. La estética, con ese pixelado colorido, estilizado y enérgico, resulta muy estimulante, y el sistema de cooperación entre los distintos personajes y sus diferentes habilidades promete una experiencia de juego rica y variada. Sin embargo, el excesivo apego por la referencia y el guiño constante, no solo como telón de fondo sino que también se adhiere a las propias mecánicas del juego, acaba por asfixiar el ritmo y su potencial (que lo hay porque es palpable) para despuntar como una aventura original y de calidad por méritos propios.

Los primeros guiños resultan divertidos, y la premisa sabe despertar interés, pese a que contiene todos los clichés habidos y por haber de esas infancias estadounidenses de los 80 que reflejan las producciones cinematográficas de la época y aquellas otras más recientes consagradas a la nostalgia de su público. Pero pasan las horas y lo que en principio parecían simpáticas referencias contextuales acaban por convertirse en un yugo que aplasta cualquier posibilidad de generar una narrativa propia. Y es una pena, porque el potencial está ahí.

Con todo, la aventura resulta agradable, aunque va perdiendo frescura por el camino para acabar dejando un regusto a pastiche más preocupado por evocar referentes que por abrirse un camino propio con las sobradas herramientas que se le intuyen al estudio español.

Jugado en: Playstation 4
Desarrollado por: Fourattic
Nota: 6

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