Windows · Mac · Linux · Playstation 4 · Playstation Vita

Análisis: Darkest Dungeon

- by

Se suele abusar del tópico de que el videojuego como medio está en pañales. Esto es algo que se decía hace más de una década, pero nadie nos ha explicado cuál es el ritmo de maduración de una industria, y algunos tenemos la teoría de que en estos años el videojuego ha alcanzado la adolescencia y ya está empezando a superarla. Ya hay juegos que demuestran inquietudes por asuntos sentimentales, por temas profundos como la enfermedad o la pérdida, y por experimentar con las posibilidades de este juguetito que nos acompaña desde que éramos pequeños. Se puede decir que el videojuego es ya un joven entusiasta que aún disfruta con la violencia descerebrada y la adrenalina sin concesiones pero que ya está encarando algunos elementos de la edad adulta. Quizá ese joven está conociendo su cuerpo y su mente, quizá está descubriendo gustos peculiares, y quizá ha descubierto que el mundo del placer tiene más dimensiones de lo que la sociedad nos quiere hacer creer. Puede que una bofetada, o un mordisco o un latigazo o la sensación de ser sometido no sea algo tan extraño. Me vais a perdonar, pero con juegos como Dark Souls, Bloodborne o el tapado indie del año que hoy nos ocupa, Darkest Dungeon, se me hace imposible ignorar ese elefante —embutido en cuero y tachuelas— que hay en la habitación: el sadomasoquismo.

Darkest Dungeon

Y es que la opera prima de Red Hook Studios es una carta de amor al sufrimiento y la frustración, dos sensaciones a las que cierto tipo de jugadores no solo están ya habituados sino que buscan activamente entre la maraña insondable de títulos de Steam. Se trata de un dungeon crawler de corte clásico, un juego en el que atravesamos mazmorras que se generan de forma procedimental, y nos enfrenta a monstruos y enemigos con un sistema de combate por turnos del todo reconocible y familiar. Es old school, pero también es novedoso a su manera: la profunda implicación de la salud mental en sus mecánicas hace brotar diversas capas de gestión y táctica en el corazón mismo de su dinámica.

Darkest Dungeon

El estrés se mide en un rango de 200 puntos que puede culminar en un ataque al corazón para cualquiera de los cuatro miembros de cada cuadrilla, pero en el camino al infarto hay un enorme y perverso abanico de posibilidades perturbadoras. Manías, fobias, obsesiones, fetichismos y brotes psicóticos de todos los sabores puede provocar, de no gestionarse bien entre misiones (en la cantina o la abadía, o en el manicomio con los casos más severos), que los héroes de nuestro equipo desobedezcan súbitamente nuestras instrucciones. Cruzados especializados en los ataques en corto que se acobardan y se sitúan detrás de sus compañeros, cleptómanos que se embolsan parte de nuestro botín cada vez que pueden, zoófobos que entran en pánico si metemos a un Houndmaster con su sabueso en el grupo o sujetos que entran en trances masoquistas de autolesión o que atacan a todo lo que se mueva, este de su parte o no.

Darkest Dungeon echa mano de la imaginería lovecraftiana en todas sus facetas, tanto esa obsesión por la locura que atenaza el propio juego y sus partidas, como la propia historia de marcados aires góticos (el heredero de una lujosa hacienda abandonada debe despejarla de criaturas malignas después de que el dueño original se gastase toda la fortuna familiar en cavar bajo los cimientos hasta encontrar una suerte de portales mágicos), o incluso el vocabulario que utiliza la narración. Comparte con la figura del escritor un semblante tenso y recio pero lleno de imaginación y buenas ideas, un estricto sentido de la justicia para con el jugador, al que desafía y exige en cada combate pero también sabe recompensarle con la sensación del trabajo bien hecho cuando consigue recomponerse frente a la adversidad o planear al milímetro una incursión. Y quizá la mayor semejanza con H.P. Lovecraft: la capacidad de aportar una nueva visión al género sin necesidad de revolucionar nada.

Jugado en: PC Windows
También en: Mac, Linux, Playstation 4 y Playstation Vita
Desarrollado por: Red Hook Studios
Nota: 9

9