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Análisis: El conde Lucanor

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En un primer vistazo, El conde Lucanor parece el típico juego indie. Sin embargo, la plácida superficie que forman sus gráficos pixelados, su animada música chiptune, sus cinemáticas inspiradas por la animación japonesa y su inocente historia esconden un juego inteligente lleno de horror y misterio.

Porque todo en el juego de Baroque Decay es más de lo que parece. Desde una historia que subvierte los tópicos de los cuentos infantiles y los JRPG para contar una fábula moralizante con moraleja incluida que no tiene nada que envidiar a la de Don Juan Manuel, hasta unos gráficos que muestran con un detalle perturbador todos los horrores a los que se debe enfrentar el pequeño protagonista del juego en su búsqueda de riquezas y aventuras.

Análisis: El conde Lucanor

Si a esto sumamos un diseño de niveles lleno de trampas inspirado por el primer The Legend of Zelda y unas mecánicas cercanas al survival horror de Silent Hill y Resident Evil pero cambiando las cintas de tinta por monedas de oro, las linternas por velas que iremos dejando por el camino y con el añadido de no poder defendernos de nuestros enemigos, tenemos como resultado un juego sorprendente y original, que gustará especialmente a los jugadores experimentados que sean capaces de ver y disfrutar todas las referencias que oculta y a los que no les importe perderse y morir unas cuantas veces.

Por si fuera poco, la banda sonora del juego, formada por piezas poco conocidas de Johan Sebastian Bach que han sido adaptadas para sonar como si formaran parte de un RPG japonés de mediados de los noventa, dota de carisma y personalidad al juego y hace más llevadera la repetición de escenarios y la simpleza de los puzzles.

Aunque quizá la parte más interesante del juego sea el jardín del castillo, una especie de hub no muy distinto al nexo de Demon’s Souls habitado por los NPCs del juego que nos permite guardar partida y a la vez apreciar el cariño con el que se han escrito los diálogos y el detalle con el que se han diseñado los personajes.

Si te gustó el cuquismo siniestro, los puzzles sencillos y el sentido del humor de Undertale y no te molesta jugar al gato y al ratón con tus enemigos como en si fueras el protagonista de un juego de Frictional Games, El conde Lucanor te ofrece un interesante collage de géneros que, como las buenas fábulas, viene con una moraleja final: no juzgues los videojuegos por su apariencia.

Jugado en: PC Windows
También en: Mac y Linux
Desarrollado por: Baroque Decay Games
Nota: 7

7