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Análisis: Fe

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La comunicación es un elemento central en nuestras vidas. Compartir significados deviene en cooperación y, en última instancia, eso implica progreso. El ser humano, como muchos animales, es una entidad social, que requiere de su “manada” para desarrollar todo su potencial y afrontar con garantías los riesgos del entorno. Sobre ese componente social de la comunicación se cimentan las civilizaciones actuales, en las que las TIC son un pilar clave. Comunicarse es, en definitiva, avanzar.

Esa es la base sobre la que se edifica Fe, el primer título publicado con el sello de EA Originals y desarrollado por Zoink! Games. En efecto, EA, conocida por fagocitar estudios sin piedad, es el nuevo baluarte del desarrollo independiente. Una particularidad contextual tan única como Fe, desde lo mecánico hasta, como es fácil detectar, lo visual.

Análisis: Fe

Encarnamos a una suerte de zorro cuyo hábitat, un precioso bosque, está en serio peligro. Unos alienígenas conocidos como los Silent Ones —quizá el único mote que le falta a Mourinho— están raptando a los animales que conviven con el protagonista. La aventura que plantea el estudio sueco empieza con una misión bien clara: salvar el bosque, verdadero protagonista de esta fábula onírica.

Para ello, habrá que recorrer los nueve mundos abiertos que componen Fe, de proporciones humildes pero suficientemente contundentes como para explorarlos en profundidad. En esencia, este indie es un plataformas 3D, aunque también abraza al metroidvania en tanto que progresar pasa por conseguir habilidades.

Dichos dones se obtienen mediante la cooperación con el resto de animales. Cada uno posee una característica de la que solo nos beneficiaremos comunicándonos con ellos. Cantando cerca de una ardilla, por ejemplo, unas flores-muelle se abren y podemos saltar sobre ellas para conseguir más altura. Mantener contacto con otras especies genera un hilo —literalmente— que enriquece al protagonista, otorgándole la habilidad del ser con el que entabla un vínculo. Así, al final del periplo, el zorro es capaz de valerse por sí mismo. Empero, jamás hubiera desarrollado semejantes competencias sin cooperar con su entorno.

Análisis: Fe

En relación a lo expuesto, el mensaje de Zoink! Games es doble. Por un lado, el estudio escandinavo apela sin tapujos al sentimiento ecologista. Hay que proteger el bosque de una amenaza externa —clara alusión a los humanos— Por otro, Fe ensalza el valor de la comunicación y de la amistad como forma de progreso. Todo ello desde el plano simbólico, sin necesidad de mediar palabra. Desde luego, el uso bucólico y colectivo del lenguaje en Fe es reseñable.

Esa es una de las muestras de que Fe bebe del diseño por substracción, tan presente en Journey y en las obras de Team ICO. Zoink! Games presenta estampas para el recuerdo mediante un diseño low-poly repleto de contrastes. En un bosque por purificar, predominan los tonos oscuros y las sombras. El apartado audiovisual, complementado por melodías naturales y de instrumentos de cuerda, da pie a momentos sobrecogedores. Fe es precioso, un producto artesanal que enamora a primera vista.

No sucede lo mismo con sus controles. El sistema de saltos, harto torpe, resta inmersión a un título que dedica muchos esfuerzos a captar al jugador. El plataformeo es simple, quizá demasiado, pero ni eso evita reintentar varias veces un mismo salto. No por su complejidad, sino por su imprecisión. La fluidez del salto constituye un elemento fundamental en un plataformas, especialmente en los 3D. En el caso de Fe, su base mecánica no es tan sólida como la audiovisual y eso hace que el conjunto se resienta.

Análisis: Fe

Es más bonito que rico en ideas, pues la variedad de lenguajes con los que interactuar con el resto de criaturas no se traduce en diversidad plataformera. Las habilidades del zorro, por desgracia, no aportan nada diferencial a la jugabilidad. Planear o acelerar el ritmo, por poner dos ejemplos, no tienen una repercusión trascendental en la jugabilidad. Más que habilidades imprescindibles se sienten como dones complementarios. Eso deviene en una exploración repetitiva, por lo que encontrar los cristales, paneles de piedra u otros coleccionables es tedioso al poco de empezar.

Me apena que ninguno de los dones que adquiere el protagonista acabe enriqueciendo las seis horas que puede durar la aventura. En lo mecánico, nada invita a explorar las zonas ocultas tras terminar la trama principal. Fe desaprovecha su atractivo audiovisual por no corresponderlo con una jugabilidad a la altura. Es original y se beneficia de su brevedad, pero se siente como una oportunidad perdida para hacer algo mucho mayor. Brilla en lo simbólico, palidece en lo lúdico.

Jugado en: Nintendo Switch
Desarrollado por: Zoink! Games
Nota: 7