Nintendo Switch

Análisis: Golf Story

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Soy un jugador social de golf. Mi experiencia con el deporte de los mil palos se cimenta sobre partidas ocasionales al minigolf y toda mi habilidad proviene de todas las tardes que pasé anonadado con Wii Sports. Es uno de los dos únicos deportes que se han jugado en la Luna, pero no era especialmente popular en la placeta que frecuentaba. Es cierto que aquel espacio de ocio tenía tantos boquetes como el satélite de la Tierra, pero allí me curtí practicando fútbol y no golf. Garantizo que, hasta que empecé a tratar la información deportiva, mi relación con el deporte del swing y los bogeys dependía de los videojuegos. En especial de Nintendo, que definió la jugabilidad de este subgénero de la simulación deportiva mediante su sistema de tres golpes.

Análisis: Golf Story

No caté casi ninguna de las muestras primigenias del golf virtual, cuyos referentes fueron NES Open Tournament Golf y Golf, ambos lanzados en Nintendo Entertainment System. Es más, no supe de este último hasta que SwitchBrew, detectives del datamining en la híbrida de Nintendo, descubrieron que hay una archivo oculto de Golf en la versión de fábrica de Switch. Empero, sí que gocé del sempiterno Mario Golf, uno de los mejores títulos de Game Boy Color.

Además de caracterizarse por un concepto sencillo y accesible del deporte de Sergio García, Mario Golf destaca por adoptar fórmulas propias del RPG, como los diálogos enriquecedores con los NPCs o la progresión del personaje, y combinarlas con la práctica del golf. Era un título con regusto nintendero, ese que acoge con mimo al jugador novel con curvas de dificultad que favorecen su aprendizaje. Años después, el golf virtual experimenta una nueva juventud gracias a propuestas sólidas como Everybody’s Golf o, sobre todo, Golf Story.

Sidebar Games debuta en Nintendo Switch con Golf Story, un indie exclusivo reminiscente de Mario Golf. Es un RPG deportivo que hibrida la práctica del golf con encantadores matices roleros de obras como Earthbound o la ya citada iteración golfística del rostro de la compañía japonesa. Su premisa es, cuanto menos, pintoresca. El golf constituye una excusa para establecer relaciones con los personajes y ahondar en una historia dramática. Como dicen en Sidebar Games, la cantidad de problemas que pueden resolverse lanzando un pelotazo a los demás es fascinante. Golf Story es, sin ninguna duda, una de las sorpresas del año.

En él, encarnamos a un golfista en ciernes que sueña con convertirse en profesional desde pequeño. El tutorial es el primer hoyo en uno que consigue Sidebar Games, pues no hay mejor forma de representar las aspiraciones del joven que ubicar la primera toma de contacto en un flashback junto al padre del avatar. Tan solo con esa memoria, casi onírica, uno puede entender lo que el golf significa para el protagonista. Más allá de sus ilusiones como atleta, cada eagle es algo personal. El juego en sí mismo comienza tras este episodio pueril, momento en el que aquel tierno infante regresa como adulto a Wellworn Grove. Allí acudirá a un club demacrado para hallar un entrenador y retomar la mayor de sus pasiones. Tras múltiples rechazos, el maestro acepta a su pupilo y empieza el periplo por los ocho mundos de Golf Story.

Análisis: Golf Story

La obra de Sidebar Games constituye una propuesta sencilla y eficaz en lo que la práctica del golf respecta. Como casi todos los títulos de esta índole, basa su esquema de control en el sistema universal de los tres toques. La primera pulsación define la distancia que emprenderá la bola tras el impacto, mientras que la segunda dota de efecto al golpe y la tercera fija la potencia. Ese es el plato principal, aunque está sazonado con más condimentos jugables. Los gatillos sirven para acortar la distancia y salir de los búnkeres, mientras que el stick izquierdo cambia la dirección del esférico. Hay dos modos de disparo, el normal y el de precisión, que posibilita concretar dónde caerá la bola. Asimismo, el viento y la superficie sobre la que aterriza la pelota también son factores a valorar.

Más allá de lo deportivo, Golf Story es un RPG encantador. Los elementos de rol consisten en adquirir puntos de experiencia para subir el nivel del protagonista y mejorar su habilidad con el disparo, ya sea incrementando la potencia del golpeo o su pericia para dar efecto a la pelota. Para aumentar de nivel habrá que superar una miscelánea de misiones propuestas por los NPC, lo que otorga ingresos que invertir en nuevas equipaciones. Empero, su virtud como título de rol radica en las conversaciones con el resto de personajes. Golf Story construye una diégesis entrañable, paradigma de lo charming, a través de los diálogos. No emula la narración mediante las charlas con la maestría de Undertale, pero cada intercambio de pareceres desprende calor humano como en el indie de Toby Fox.

Análisis: Golf Story

Golf Story quiere que acudas a Wellworn Grove y el resto de localizaciones para olvidar y relajarte. En ese sentido, la ópera prima de Sidebar Games evoca a las escapadas del salaryman prototípico japonés. Aquellas en las que un un hombre de mediana edad y cabeza de familia acude al club de golf con compañeros de trabajo como método antiestrés y de socialización. Golf Story aúna las interpretaciones más tiernas, casi naifs, del deporte y lo rural. Así, el primero constituye un espacio seguro, una actividad idílica que transcurre en el segundo concepto, un entorno habitualmente impregnado de prados y zonas verdes. Golf Story concibe bucólicamente sus emplazamientos, idealizando la ruralidad, como también sucede en Animal Crossing.

Su mundo es puro deleite. El universo de Golf Story está repleto de misiones y retos por completar, con margen para la exigencia pero priorizando el ocio edulcorado. Sus campos y banderines, pixelados al estilo SNES, son un paradigma ideal de nostalgia modernizada. Este concepto es puro George Orwell. Basado en las lógicas del doblepiensa, aunque sin aspiraciones tiránicas como las del Partido, sostiene dos creencias contradictorias al mismo tiempo. El usuario experimentado sabe que Golf Story es un título actual, pero sus formas evocan la nostalgia de modo que uno piensa que está sentado frente a una televisión CRT, junto a un bocadillo de chocolate mordisqueado. Sé que la obra de Sidebar Games es de 2017, pero plasma tan bien los rasgos de los 16 bits que la duda se cierne sobre mí. Es tan moderno como retro; nostálgico con lo mejor y piadoso con lo peor.

Golf Story comprende la nostalgia como la interpreta el jugador, idealizando una época previa con el filtro de la niñez. Este criba toda limitación para definir un ideal de lo retro, puliendo los defectos por inercia. Sidebar Games perfecciona el mítico pixelado de los JRPG de SNES, así como embellece los sonidos que emanan de la consola.

Análisis: Golf Story

Su estructura narrativa es harto típica, pues siempre repite los mismos procesos. El jugador llega a un lugar y debe ganarse el respeto de sus habitantes. Cuando lo consigue, goza de vía libre para participar en nuevas misiones y se le recompensa con alguna suerte de habilidad, aunque anecdóticas. Martin Robinson, de Eurogamer.net, las compara con los hechizos de Zelda: Ocarina of Time y considero que no hay ejemplo mejor. Empero, sus diálogos brillan y, junto a la variedad de actividades -hay pruebas de disc golf, velocidad, etc.-, compensan su narración esquemática.

Pese a que es tremendamente satisfactorio como videojuego de golf, me quedo con su lado RPG. Los personajes, tan carismáticos y con un humor tan cálido y divertido, son los que hacen que desee retornar cada vez que termino la partida. Sirve para los que busquen un juego de golf, pero también para los que añoren el reconfortante mundo de Earthbound, tan naif en apariencia y complejo pasadas las horas.

Golf Story encaja perfectamente con Switch, ya que se adapta excelentemente al juego puntual y las partidas breve. Asimismo, habilita el reparto de Joy-Con para jugar en compañía en el modo quick play, en el que disputar unos cuantos hoyos en aquellas zonas ya desbloqueadas en la historia principal. Mención especial merece su uso de la vibración HD, con un tenso vibrar cuando hay que culminar la partida putt mediante y un satisfactorio «plonc» cada vez que la pelota se esconde en la cavidad bajo el banderín. La vibración HD de Golf Story sabe transmitir tensión, decepción y alegría sin mediar palabra con un uso ejemplar de esta característica de Nintendo Switch.

Sidebar Games debuta con un juego competente, que no revoluciona el género pero sí merece la atención de público y crítica. Es lo que pretende ser, un espacio de relax, con retos más o menos complejos. Hibrida con acierto el golf y el RPG como no lo ha hecho otro título que no perteneciera a la serie Mario Golf. En definitiva, es uno de los mejores indies exclusivos de este año en Nintendo Switch. Y eso, con el catálogo de la nueva consola japonesa, merece tantos aplausos como un hoyo en uno.

Jugado en: Nintendo Switch
Desarrollador: Sidebar Games
Nota: 8

8