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Análisis: Headliner

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En mis primeras clases en la carrera de Periodismo, mis profesores derrumbaron mi ideal de la profesión. Tras unas semanas asistiendo a las lecciones de la universidad, el periodismo dejó de ser el oficio más maravilloso del mundo, por más que así lo encumbre Gabriel García Márquez, y pasó a ser una cloaca pútrida.

Todo lo que nos cuentan es falso”, impactó el primer golpe a mi inocencia. “Y todo lo que vais a contar, también”, conectó implacable el segundo mamporrazo. Cada noticia responde a unos intereses y el periodismo es un negocio. Aprendí que la objetividad no existe en mi profesión y que la neutralidad, su sustituto deseable, es una utopía poco rentable. No es que haya fake news, es que todas lo son de un modo u otro. Las líneas editoriales se prostituyen; recordad que Antena 3 y La Sexta pertenecen al mismo grupo.

Análisis: Headliner

El periodismo es dinero. Mis profesores necesitaron varias lecciones para inculcarme que la realidad no es, sino que se construye. Headliner, el juego que nos atañe, consigue lo mismo en apenas 40 minutos. La obra de Jakub Kasztalski constituye una reflexión muy valiosa sobre la prensa, así como un título breve y experimental. Su propuesta nos convierte en el director de un medio; de nosotros depende qué será noticia al día siguiente.

Como director, cada mañana escogemos entre una serie de noticias que publicar o desechar. Para ello, sellaremos el papel en cuestión con tinta verde o roja, al más puro estilo Papers, Please, del que su jugabilidad bebe sin tapujos. Más adelante, también podemos adoptar una postura editorial para tratar las noticias.

Análisis: Headliner

En Headliner, como en el periodismo, las decisiones repercuten más allá de la cartera. En un segundo plano, el ambiente afectará al vínculo del director con su familia. Pero no solo eso, cada clic tiene el potencial de alterar minorías, contentar a la mayoría y viceversa. Por ejemplo, si demandamos más policía en las páginas del diario, las autoridades impondrán su orden, pero eso incrementará la tensión en las calles. El título de Unbound Creations recalca que el discurso mediático influye sea cual sea la índole del problema. En España, el caso catalán es un ejemplo paradigmático. Las tertulias sobre los pitos a Piqué o los titulares malintencionados fomentan la crispación. El periodismo está débil, pero sigue siendo un actor trascendental en la confección de la opinión pública.

Su gran virtud es que habla de la prensa y de la manipulación casi inherente a esta sin recurrir a distopías gobernadas por censores ultrapoderosos. Claro que la política y los lobbys influyen, pero en el día a día de un medio prima una sola cosa: el dinero. La cotidianidad no está protagonizada por grandes poderes fácticos, pero sí por ascensos o aumentos de sueldo, además de la dimensión personal, que condicionan cómo juntar letras. La verdad (siempre condicionada por un enfoque determinado) es tan solo el medio para alcanzar un fin puramente crematístico.

Headliner es una lección condensada sobre qué es el periodismo. Claro que existe la censura, pero lo que condiciona a mi profesión a diario es que los de arriba no quieren contar historias, sino sus historias. Cuando cambias de canal, cuando doblas un periódico para pasarlo bajo tu brazo, solo eliges quién te manipula. Eso es Headliner. Eso es el periodismo.

Jugado en: PC Windows
Desarrollado por: Unbound Creations
Nota: 7

7