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Análisis: High Hell

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Después de la lluvia de balas, si algo hace especial a Hotline Miami es su mensaje subyacente. En el fondo disfrutamos de la sangría y somos una extensión más del sistema; desandamos nuestros pasos al terminar cada misión, en silencio, observando la matanza, pero a pesar del peso de nuestros actos seguimos descolgando el teléfono al día siguiente.

Y la rueda vuelve a girar.

Hay un propósito reflexivo en todo ello. Tras ese baile de máscaras salpicadas de rojo es fácil que uno se pregunte por qué está apretando el gatillo, una respuesta que muchos no saben responder, pero también una cuestión que otros videojuegos resuelven con la sencilla maestría del más antiguo de los argumentos: porque sí.

Análisis: High Hell

Hay veces que la respuesta es que no hagas preguntas. Porque buscarle un sentido a que vengan a por ti matones con pinta de demonio hinchable entrajado, acompañados de chimpancés y perros armados hasta los dientes, es perder el tiempo. La razón por la que High Hell es como es nace de la intención de quitar peso narrativo a la violencia, de despersonalizar a cualquiera de tus adversarios convirtiéndolos en caricaturas andantes, absurdas, que no tienen cabida en ningún lugar con un mínimo de lógica. Como en SuperHOT aquí has venido a disparar, ni se te ocurra pensar en otra cosa.

Análisis: High Hell

Por eso las pantallas son cortas y los objetivos directos. Mata, rescata, recupera. La cuestión es entrar con todo en cada estancia, destruyendo las puertas con un puntapié y siendo más certero que el resto. Tu armamento siempre es el mismo, un pequeño rifle láser de baja cadencia que te obliga a ajustar bien la mira mientras te mantienes en movimiento, porque los enemigos no suelen fallar.

Hay un poco de DOOM por ahí (recuperas vida al acabar con la gente), mucho de Heavy Bullets por allá, algo que no es de extrañar cuando tienes en cuenta que comparten creador, y un punto de shmup si lo viésemos todo desde el aire. Es algo que notas al jugar y que reafirmas cuando descubres que aquí ha trabajado gente que dio a luz a Enter the Gungeon. El resultado es una obra con un espíritu arcade tremendo, mires en el apartado que mires.

Su brusco control, que exige algún que otro tweak para adaptarlo a cada perfil, y su directa propuesta hacen evidente el público al que está destinado High Hell. Dentro de su imperfección es lo que muchos amantes del género esperan, concreción y sencillez, porque al final lo que cuenta es que se sepa ofrecer lo importante. Y si preparas bien el escenario, colocas las piezas donde es debido y ajustas el tono en el punto exacto, nadie te puede venir a decir que disparar no sea divertido.

Jugado en: PC Windows
Desarrollado por:
Nota: 7

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