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Análisis: Hyper Light Drifter

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La dificultad en los videojuegos es algo fascinante. Si escasea, puede convertir cualquier juego en una experiencia trivial en la que el reto sea algo inexistente y nuestro papel como jugadores se limite a pulsar un botón cuando nos lo piden. Sin embargo, un exceso de dificultad puede hacer que un juego sea un infierno repetitivo e injusto, con mecánicas más cercanas al ensayo y error que a la verdadera habilidad.

Saber equilibrar la dificultad es en muchas ocasiones lo que distingue un juego bueno de uno genial. Y en sus mejores momentos Hyper Light Drifter, el hack and slash con corazón de Zelda de Alex Preston, consigue justamente eso.

La suma de unas mecánicas sencillas de utilizar pero tremendamente precisas y unos enemigos con patrones de ataque reconocibles y memorizables pero capaces de penalizar de forma brutal cualquier error que cometamos convierten al juego de Heart Machine en uno de los mayores retos que se pueden vivir con un mando entre las manos.

Hyper Light Drifter

El problema es que, a diferencia de otros juegos tildados de difíciles como Ninja Gaiden, Ghosts'n Goblins o por supuesto Dark Souls, Hyper Light Drifter carece de la precisión milimétrica y la obsesión por el detalle de los japoneses. El juego de Alex Preston te exige los reflejos de un ninja para superar un combate especialmente difícil, al igual que el clásico de Tecmo, pero no te ofrece la respuesta medida al milisegundo de un Ninja Gaiden. Tiene trampas y picos de dificultad infernal como el plataformas de Capcom, pero carece de su capacidad para penalizar tus errores de una forma justa, de su forma de mostrarte el error que has cometido y por qué has muerto en cada momento. También comparte la sensación de confusión, de no saber a dónde ir, del juego de From Software. Pero, a diferencia del equipo de Hidetaka Miyazaki, Alex Preston y los suyos aún no han dominado el arte de contar mucho sin decir casi nada; y la mayor parte del tiempo que pasaremos en el mundo de Hyper Light Drifter lo haremos perdidos, sin entender los objetivos y sin saber si hemos escogido el camino correcto.

Y esta dificultad no lo convierte, ni mucho menos, en un mal juego. Pero sí en una experiencia que por momentos puede parecer injusta y frustrante, y que puede llegar a lastrar otros aspectos mucho más brillantes. Porque el juego de Heart Machine hace tantas cosas bien que resulta difícil no perdonarle sus errores.

Para empezar, nos ofrece un mundo enorme que explorar, lleno de recovecos, de grandes secretos y de pequeñas historias que iremos desentrañando a medida que vayamos superando los retos que nos propone. Casi como si fuera un salvaje y sangriento A Link to the Past en el que el mundo de la luz y el mundo oscuro conviven en una misma versión de Hyrule.

Hyper Light Drifter

La ambientación es excepcional, con una dirección de arte marcada por colores vibrantes y un pixel art lleno de detalle, que consigue homenajear a los clásicos de 8 y 16 bits y, a la vez, resultar tremendamente original y moderno. Además, el equilibrio entre la casi omnipresente música de Disasterpeace y los pequeños momentos de silencio confiere a la exploración del juego una calma casi zen, que contrasta a la perfección con el frenetismo del combate.

El lore del juego es tan fascinante con lo que nos cuenta como evocador con lo que calla. Y, al final, saber más acerca del mundo en ruinas del juego de Heart Machine, conocer sus secretos y explorar sus historias ocultas es lo que nos obliga a seguir jugando. Lo que nos hace perseverar a pesar de esos errores del juego que acaban penalizando al jugador... o quizá gracias a ellos.

Porque, en el fondo, la historia del vagabundo de Hyper Light Drifter tiene más que ver con la de un ronin de una película de Kurosawa o la de un mártir religioso que con la de un niño vestido de verde. Y los temas del juego nos hablan más del sacrificio y el sufrimiento que de espadas mágicas o de princesas por rescatar. Por tanto, tal vez lo más lógico es que nuestra experiencia sea difícil y frustrante. Quizá lo único que tiene sentido en un juego que nos pide sangre, sudor y lágrimas para superarlo sea que en el rastro de sangre que va dejando nuestro protagonista también haya unas cuantas gotas nuestras.

Jugado en: PC
También en: Mac y Linux. Próximamente en Playstation 4 y Xbox One.
Desarrollado por: Heart Machine
Nota: 7

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