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Análisis: Infernium

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Tras el muy notable Mind: Path to thalamus, nos llega el nuevo juego de Carlos Coronado: Infernium, una aventura sobre la angustia el purgatorio y los paraísos perdidos. Una reinterpretación muy personal del inframundo y que tiene como principales rasgos unos espectaculares escenarios y una dificultad literalmente endiablada

Nosotros aparecemos in media res, rodeados de un entorno idílico y sin ninguna directriz o premisa inicial. Pronto nos damos cuenta que podemos interactuar con unas extrañas bolas de luz y que al absolverlas unos extraños símbolos en nuestra mano se llenan de energía. Esta energía la podemos utilizar para abrir puertas y resolver los puzles que nos encontraremos a lo largo de la aventura. Pero Infernium es sobre todo un juego de terror, o para ser más exactos, un juego angustiante, ya que cuando nos topemos con un enemigo no podremos luchar contra él, nuestra única opción será huir lo más rápido posible e intentar encontrar una ruta válida para escapar del demonio. De esta forma iremos atravesando estos parajes interconectados mientras intentamos escapar de esta especie de comecocos que nos perseguirán a cual Pac-Man, hasta que escapemos o muramos, lo que suceda antes.

Se trata de una mecánica muy sencilla pero que ya en sus primeros compases presenta algunos problemas: por un lado los primeros encuentros con estos demonios si suponen un buen nivel de agobio y estrés, pero a medida que avanzamos, su comportamiento estrictamente mecánico, sin ninguna posibilidad para despistarlos o engañarlos, convierte estos encuentros en algo que al final se siente como cansino. Limitándonos a huir esperando encontrar alguna ruta aunque en la mayoría de los casos nos acabamos viendo abocados a las profundidades del abismo.

Y es que rápidamente nos daremos cuenta de la draconiana dificultad del título. No sólo es exigente, sobre todo en muchas ocasiones es cruel. Y lo es porque en demasiados momentos no nos da ningún otro tipo de posibilidad que no sea la de morir. Muchas veces el ensayo error será la única forma de sortear un demonio, sabiendo que en Infernium lo más habitual es morir intentando buscar una escapatoria del enemigo de turno. Muriendo porque no encontramos la salida o porque sus torpones e imprecisos controles nos la han jugado... otra vez.

A nivel artístico nos encontramos unos escenarios bonitos y espectaculares, pero que en distancias cortas revelan las inevitables limitaciones de un juego de estas caracterísitcas: texturas justitas, modelos low poly y un look de generación anterior que sólo se ve atenuado por un uso de la iluminación realmente notable.

Probablemente la parte más difícil cuando un único desarrollador se enfrenta a su nuevo proyecto sea decidir y limitar la propuesta a aquello que mejor se le da: ya sea la programación, el arte o el diseño y hacer que el juego se centre y exprima esa fortaleza haciéndonos olvidar todo el resto.

Infernium se encuentra con los problemas y limitaciones de un software desarrollado principalmente por una única persona: hay elementos notables pero también nos encontramos con otros que presentan claras deficiencias. En este caso unas mecánicas muy limitadas, un diseño de niveles espectacular en lo visual pero poco acertado para el gameplay y que acaba provocando frustración al huir constantemente de unos enemigos que adolecen de un comportamiento totalmente mecánico.

Infernium es una de esas propuestas que dividen y polarizan. Si eres capaz de entrar en sus áridas mecánicas y dejarte flagelar por su demente dificultad, probablemente podrás disfrutar de Infernium. Porque Infernium es como una Dominatrix: bella por fuera pero cruel e inmisericorde, y te fustigará y humillará hasta que termine el juego o pronuncies la palabra de seguridad.

Jugado en: PC Windows
Desarrollado por: Carlos Coronado
Nota: 6

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