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Análisis: Kimmy

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Cibele no se presentaba como la historia que termina siendo. Lo que empieza como un relato de dos personas que se encuentran en un multijugador online masivo deriva en algo más turbio e íntimo. Además, tiene el añadido de tratarse de una parte de la vida de su autora, Nina Freeman, quien hasta cierto punto convirtió un episodio de su vida pasada en una historia interactiva.

Análisis: Kimmy

Su siguiente producción es Kimmy. Esta vez está basada en el agosto del 68 que su madre, Dana, pasó en Massachusetts cuidando a la niña que pone nombre al juego. Es una obra que repite muchas de las jugadas vistas en Cibele, con una premisa aparentemente inofensiva que a medida que se apoya en lo cotidiano va desentrañando una historia más incómoda y adulta. Porque Kimmy no vive una vida normal, ni los niños del parque, ni prácticamente nadie.

Kimmy, el videojuego, nos habla de las apariencias y de una realidad que en la mayoría de casos queda silenciada de puertas hacia dentro. Es mejor no profundizar en la segunda mitad de un juego fácilmente completable en unas tres horas, pero como ya imagináis Nina Freeman vuelve a explorar terrenos espinosos, partes de la vida de las personas que solo se conocen formando parte de su círculo más cercano.

Cada día que pasamos con Kimmy avanza a medida que interactuamos y jugamos con la gente que encontramos por el barrio. Algunas veces basta con mantener una breve conversación mientras que en otras nos tocará pasar por caja para comprar algún juguete que nos permita hacer que el reloj avance. La mecánica es simple: compra, habla con alguien que quiera jugar y enséñale cómo. Haz que sea la hora de terminar y vuelve mañana.

Durante estas fases interactivas tenemos la oportunidad de conocer a más gente con sus historias y, como todos, con sus propios problemas. Dependiendo del tiempo invertido en cada persona se irán añadiendo estrellas a su perfil, mejorando nuestra amistad y ofreciéndonos más detalles sobre sus vidas. No es un factor especialmente relevante en la trama principal, pero hay un par de casos que merecen la pena. Sin embargo, en el tramo final estas partes se sienten como un trámite cuando lo que verdaderamente quieres es conocer qué ocurre en casa de Kimmy.

Nina Freeman nos ha vuelto a traer una producción con un marcado toque personal, no solo porque vuelve a narrar algo que afectó directamente a su vida sino porque también lo hace mediante un planteamiento basado en la rutina, el día a día, la normalidad. Pero como ocurre en la mayoría de casas eso no es algo que siempre está presente, ni algo necesariamente bueno. Kimmy es un videojuego sensible que nos habla de la fragilidad, de cómo procesamos las cosas cuando somos pequeños y de cómo las vemos siendo adultos.

Jugado en: PC Windows
Desarrollado por: Star Maid Games
Nota: 7

7