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Análisis: Nidhogg 2

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Nadie quiere ser más feo.

La industria de la belleza es uno de los pilares del capitalismo, que inculca un único canon estricto de lo atractivo. Pocos escapan de esa construcción discursiva y social, por lo que no se asocia la fealdad con la diversidad, la diferencia y los matices. Para mí, lo horrendo tiene cierto encanto -por eso sonrío cuando me miro al espejo-.

Análisis: Nidhogg 2

Pero no soy el único que halla belleza más allá del modelo normativo. Toby Dixon también aprecia la fealdad y por eso Nidhogg 2 es inexplicablemente horroroso. Quizá en un triple A fuera un defecto, pero lo grotesco es voluntario en la segunda parte del título de Messhof Games.

Difícil de ver, lo artístico es lo único extravagante en un juego continuista en lo mecánico. Nidhogg no necesitaba grandes cambios, ni desde luego una secuela; justo por eso no abundan las modificaciones. El factor diferencial en la obra de Mark Essen es, sin duda, su repugnante apariencia. Nidhogg ya no es aquel conjunto de píxeles chillones sobre un fondo negro, en el que la colorida sangre borboteaba sobre el suelo. Para nada. Ahora, Toby Dixon ha concebido un aborto de mejillón, pero uno muy divertido.

Ante todo, Nidhogg 2 es, como su predecesor, un chupito de diversión a estacazos. Breve, pero intenso. Sigue siendo un título trepidante de esgrima con una acción frenética. El objetivo era avanzar por las distintas pantallas ensartando a todo monigote que se interpusiera en nuestra ruta unidireccional. Pese a su simpleza visual, cada salto, avance o retroceso tenían implicaciones en el devenir de la partida. Asimismo, toda concesión, por nimia que fuera, era fatal. En general, Nidhogg sigue siendo Nidhogg.

Análisis: Nidhogg 2

Eso sí, la segunda parte goza de mayor profundidad táctica. Al estoque añejo se unen una daga ágil y versátil, una gran espada que humilla a quien ose bloquear su acometida y un arco letal en las distancias largas, aunque hiperlento. Las cuatro armas siguen la lógica del piedra, papel o tijera, pero Nidhogg 2 no deja perder el tiempo para pensar en estrategia alguna. Esta continuación acelera los ritmos ya raudos de la obra anterior. Es un videojuego más diverso, brusco y feo. Empero, el vínculo entre ambas no está en lo visual -queda claro-, sino en la diversión vehemente que proporcionan.

Nidhogg 2 pica, entretiene y siempre es justo. Fácil de asimilar, pero difícil de dominar. Mi mayor problema con su atroz aspecto no es tanto que me espante como que deseche una de las mayores virtudes del original. Nidhogg era pura jugabilidad, sin elementos que despistaran al usuario en su senda hacia el Gusano. Pero la belleza, postureo aparte, está en el interior. Y a Nidhogg es imposible decirle “contigo no, bicho” con un trasfondo tan hermoso.

Jugado en: PlayStation 4
Desarrollador: Messhof Games
Nota: 8

8