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Análisis: Outlast 2

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A veces la segmentación de los géneros resulta muy útil para identificar rápidamente lo que se va a encontrar uno, y eso es algo que en los videojuegos hemos llevado casi al extremo. Los metroidvania, los first person walkers o los yo contra el barrio describen casi al milímetro un tipo de experiencia que difiere en lo sustancial de otras obras que a veces comparten incluso la misma rama. A mí me gusta mucho dividir el terror en videojuegos: creo que es un género demasiado amplio y diverso como para no ponerse un poco minucioso, y en ese sentido existe un subgénero que es el que está ayudando a mantener viva la llama del horror interactivo. Lo que yo llamo “tren de la bruja” es en realidad una variante del terror psicológico, que no necesariamente se limita a algo sutil o poco explícito. La matanza de Texas, es el epítome de subgénero en el cine, y a pesar de que se la recuerda como una cinta muy gráfica, todo se limitaba en realidad a un hábil manejo de los tiempos y la gestualidad más que en salpicar con vísceras al espectador. Con Outlast 2 estamos ante el cruce definitivo de esas ideas: es un "tren de la bruja" donde lo único que importa son las sensaciones, donde el jugador es el epicentro de todo y lo que le rodea es un organizado engranaje de efectos, situaciones y personajes totalmente imbuidos del delirio religioso, el salvajismo rural y la maldad heredada del primer Outlast.

Análisis: Outlast 2

Esta vez el tema tiene mucha más miga que una visita a un manicomio abandonado: el poblado de Arizona que visitamos es un asentamiento ultracristiano en pleno desierto, habitado por escisión enloquecida del adventismo más fervoroso. Las cosas se van de las manos más adelante con una escisión dentro de la propia escisión, pero Outlast 2 ya deja claro desde los mismos inicios que no tiene ningún problema en traspasar los límites de lo verosímil. El juego no escatima ni una sola gota de sangre, y allá donde puede es casi previsible en su despliegue de ultraviolencia, sus exhibiciones de tortura en cuerpo propio y ajeno, y en general un desaforado sentido de la depravación. Red Barrels, su desarrolladora, ignora cualquier pacto tácito de la industria, cualquier tabú sobre lo que es demasiado, y va hasta donde su embrutecida imaginación sea capaz de llegar. Es una de las virtudes de Outlast 2: será mejor o peor, pero su entrega a la inmoralidad es absoluta, honesta, sin desvíos.

Outlast 2 funciona también en otras capas. Su historia es sencilla y con poca progresión (el juego acontece en lo que se percibe como una sola noche en la que Blake, el protagonista, trata de rescatar a su esposa Lynn de las garras del culto de chiflados rurales), pero la documentación que hallamos por el escenario en forma de manuscritos sirve para tejer un lore trufado de referencias interesantes, exploraciones alternativas de ciertos pasajes bíblicos e incluso una comunicación directa con lo acontecido en el primer Outlast, datos que dan uniformidad a la franquicia y abren el camino a otras posibilidades futuras.

Análisis: Outlast 2En el terreno del susto puro y sin adulterar, el famoso jumpscare que ha convertido el "tren de la bruja" en el género favorito de los youtubers de grito fácil y aspaviento expansivo, el juego también ofrece una masterclass intensiva y acelerada sobre cómo dominar todos y cada uno de los muelles, palancas y mecanismos diversos que le hacen a uno apretar las nalgas súbitamente mientras juega. Outlast 2 tampoco dosifica aquí: los sustos baratos comparten espacio con fórmulas más sofisticadas y originales en lo que parece el álbum de cromos de un demente coleccionando cada ocurrencia perversa que se le cruza por la cabeza.

El de Red Barrels no es un juego para todo el mundo, e incluyo aquí a los aficionados al terror. Es una experiencia sobre cualquier otra cosa, una vivencia simulada y reproducida donde las mecánicas son algo secundario y lo importante no es tanto la influencia del jugador en un mundo creado para él (la base de la mayoría de videojuegos) como la germinación de emociones extremas en el propio jugador. Una especie de método Ludovico voluntario y sin necesidad de sujetar los párpados. En Outlast 2 lo malo y lo dantesco desfilan por la pantalla de una manera tan natural y desacomplejada, tan terrorífica en fin, que uno solo puede quedarse paralizado por el miedo y tratar de llegar hasta el final sin perder los nervios. Porque hasta un tren de la bruja tan concienzudo en sus propias limitaciones tiene un túnel y una luz en su final.

Jugado en: Playstation 4
Desarrollado por: Red Barrels
Nota: 8

8