Windows

Análisis: Owlboy

- by

Análisis: Owlboy

La historia de Owlboy es una de aquellas que por el simple hecho de materializarse ya son una victoria. Su fase de desarrollo no ha sido especialmente breve, 9 años son unos cuantos y, aunque hablamos de un elemento externo a lo que ofrece el producto, es difícil obviar algo tan singular. Es como hablar de No Man’s Sky sin tener en mente su polémica, o hacer lo propio con The Last Guardian.

Pero lo bueno en el caso que nos ocupa es que todo se ha gestado en una relativa tranquilidad mediática. Si el juego hubiese tardado un año más en alzar el vuelo no habría grandes titulares. Estamos, pues, ante una obra que ha tenido su tiempo para saber qué quiere decir, para llevarlo a cabo y para ver si funciona. No hay que caer en el error de pedirle que diga algo distinto, basta con que se exprese bien.

Análisis: Owlboy

Y sin embargo a pesar de ser uno de los videojuegos con los mejores gráficos del año, con un control depurado y con una aventura con carisma, sientes que falta algo. Como digo, cada pulgada de la pantalla está minuciosamente cuidada, conformando una acuarela ‘pixel art’ que casi sientes respirar. Sus mecánicas, que alternan el vuelo -tanto vertical como horizontal- con los disparos, las fases más plataformeras y sus momentos de sigilo, dan con un título abocado a romper con la monotonía.

Es paradójico que, en su incansable intento por salir victorioso, Owlboy tenga la derrota como tema central. Su protagonista es un pobre guardián alado al que su maestro menosprecia por eso de no ser un genio, por aprender a su ritmo. La contundencia del enemigo es de tal proporción que afrontarla individualmente es una derrota segura, pero eso no es motivo suficiente como para dejar de echarle las culpas al pobre chico. Por suerte, esta, también es una historia con moraleja.

Porque a pesar de que su apuesta por la epicidad se va diluyendo con el paso de las horas, Owlboy despega y nunca vuelve a tomar tierra. Aunque no incremente su dificultad y sus mecánicas tengan ciertas trampas, como el dash infinito, el mimo por los detalles ahuyenta cualquier bostezo. Incluso sin ofrecer la mejor trama, la calidez de sus personajes y los destellos de lucidez que no esperas terminan por tocarte un rinconcito del corazón, ni que sea el nostálgico. Esta es la historia de un juego que quiso ser, fue y desfiló con elegancia.

Jugado en: PC Windows
Desarrollador por: D-Pad Studio
Nota: 7

7