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Análisis: Planet Diver

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Géneros, etiquetas y encorsetados. El mundo es más sencillo cuando le ponemos nombre a las cosas, aunque el apelativo no siempre les haga justicia. El adjetivo “plataformero”, por ejemplo, está más sobado que el papel de burbuja. Si, además, el mismo juego se atreve con los escenarios laberínticos, la palabra “metroidvania” sale de muchos labios casi como si quemase en la lengua. Si algo tiene Planet Diver, es que es un atuendo ajustable en pocas cinturas.

Fabraz nos trae este arcade recién estrenado en Steam como su primer trabajo en solitario. En él nos adentramos en un universo espacial protagonizado por Diver, una surfera californiana a la que le gusta explorar planetas con su traje aéreo. En compañía de Buddy, su compañero robot, descubrimos las profundidades de cuatro planetas con sus respectivos niveles, que sumados llegan al centenar. Son pantallas pequeñas, inferiores a los cinco minutos, ideales para matar el tiempo.

Aunque se le pueda asemejar con los ‘runners’ típicos de la escena móvil como Jetpack Joyride, Planet Diver se juega en vertical, de arriba a abajo y viceversa. Así que lo más parecido que me viene a la cabeza es Ridiculous Fishing, un videojuego bien majo de la gente de Vlambeer (Nuclear Throne, Super Crate Box) que hace algo que también deberían haber elegido en Fabraz: sacar el juego para móviles.

Estamos ante una propuesta entretenida, con gancho en los diálogos y con retos variados, pero también ante una obra fuera de su hábitat. Las partidas cortas, los retos típicos de “supera el nivel sin sufrir daño” o “mata a cinco arañas” y las tiendas con un buen fajo de equipo a desbloquear son elementos propios de un juego de iOS y Android; se disfruta en PC, aunque por sus suaves exigencias gráficas, de tamaño, y su planteamiento arcade casual, Planet Diver debería estar en un dispositivo portátil. Es un juego difícil de encasillar, tanto que parece estar fuera de sitio.

Todo lo demás lo hace bien. Diver es una protagonista con carisma que funciona muy bien con Buddy, la experiencia a los mandos requiere una mezcla equilibrada de paciencia y reflejos con la que Fabraz sabe jugar, los gadgets de la tienda (equipables en Diver y en Buddy) verdaderamente cambian las partidas, la banda sonora es una especie de “swing futurista” que encaja con el tono desenfadado del juego y los jefes finales -cuatro en total- son la guinda perfecta para terminar en cada planeta. Puede pecar de repetitivo, precisamente porque en un ordenador estás habituado a partidas más largas, pero es una obra hecha con mimo que busca ser distinta. Eso merece un respeto.

Jugado en: PC Windows
También en: Mac OSx, Linux, iOS y Android
Desarrollado por: Fabraz
Nota: 7

7