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Análisis: Please Knock on My Door

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Nuestras decisiones nos definen. Cada uno de los caminos elegidos en nuestra vida y, por descarte, también aquellos que decidimos no seguir, son lo que esculpe una personalidad que en más de un momento mirará hacia atrás para hacerse preguntas. La madurez, pese a sus ventajas, nos obliga a subir a un tren llamado rutina que puede resultar agotador, incluso peligroso en momentos de debilidad. Para algunos, cada día montado en él es una victoria frente a un incansable enemigo llamado depresión.

Análisis: Please Knock On My Door

Michael Levall le ha hecho frente, y una de las cosas que lo han ayudado a ganarle terreno ha sido la creación de un videojuego. Con Please Knock on My Door ha logrado transmitir lo que supone combatir una enfermedad que seguimos pormenorizando, y nos ha brindado la oportunidad de entender lo fáciles que son las recaídas, lo difícil que puede llegar a ser levantarse cada mañana y lo importante que es no darse por vencido.

Para hacerlo nos pone a cargo de las decisiones de alguien con indicios de depresión, y nos obliga a organizar su día a día con tal de intentar que se mantenga al pie del cañón. Levantarse, comer, asearse, ir a trabajar, socializar y tener momentos de ocio son actividades que combaten un fantasma que irá dejándose pasar, una voz en nuestra cabeza cuyo único propósito será sembrar inseguridades para que la opción más lógica, más fácil y segura sea la reclusión, el aislamiento, la resignación.

Durante sus noventa minutos, Please Knock on My Door transgrede la relación de control habitual que tenemos con el videojuego; nos da el volante, pero con el paso del tiempo la senda se hace tan intransitable que la tentación de que ese copiloto que viene indicando el camino fácil tome el volante es cada vez mayor. Escalar una cumbre imposible o dejarse caer. Es mediante esa interacción y la pérdida progresiva de la misma con la que el juego construye la experiencia, con tacto, pero con la dureza necesaria que exige un tema tan serio como el que aquí se trata.

Para quienes busquen un acercamiento más lúdico cuentan con el modo “The Game”, con una interfaz que muestra los efectos de cada decisión, pero para entender las intenciones del creador recomiendo la opción “La Experiencia”, donde cada paso cuenta pero no se sabe cuánto, no hasta que llegan las consecuencias.

El poso que deja Please Knock on My Door es profundo, siendo de aquellos títulos que merecen una relectura y unos momentos de reflexión con el monitor apagado. Trata un tema delicado con sobriedad, aprovechando las herramientas interactivas del videojuego para entender la depresión a través de la empatía, y lo consigue sobradamente. Es un altavoz de una verdad que acostumbramos a entender mal, y qué menos que hacer honor a sus méritos rebotando su señal para que llegue a vosotros. Porque el entendimiento también cura.

Jugado en: PC Windows
Desarrollado por: Levall Games
Nota: 9

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