Windows · Playstation 4 · Xbox One · Nintendo Switch

Análisis: RiME

- by

RiME nace de una noche de tormenta. Sus creadores, Tequila Works, han visto como el proyecto daba bandazos hasta casi hundirse en el fondo del mar, pero por suerte al final el juego ha conseguido mantenerse a flote y culminar una de las propuestas más ambiciosas del software patrio de los últimos años. Un proyecto que nace con una vocación de juego de autor y que sin duda supone la propuesta más ambiciosa de un estudio que ya apuntaba buenas maneras con su Deadlight. Aquí dejan de lado los zombis para llevarnos a una isla perdida del mediterráneo para que, poco a poco, vayamos desgranando la historia de un chico de capa roja que deberá abrirse paso a través de uno de los parajes más idílicos que hemos visto en mucho tiempo. Una aventura de luz, pero ya sabéis, que donde hay luz, hay sombras.

Lo primero que nos llama la atención en RiME es su excepcional estilo artístico, que más allá de mostrar imágenes bellas tiene una función mucho más concreta en el jugador. Es capaz de trasladarnos emocional y animicamente a una isla perdida del Mediterráneo. Es difícil de explicar, pero los exteriores del juego tienen la capacidad de hacernos sentir la brisa del mar, los rayos del sol y la arena sobre nuestra piel, igual que en la del niño protagonista. Quizá es por su uso de los colores, de la iluminación o por la excepcional banda sonora, pero sin duda Tequila Works no sólo ha sabido crear un apartado artístico precioso, sobre todo ha sabido usarlo para crear emociones y sensaciones muy concretas en el jugador: soledad, belleza y una paz que sólo se romperá por los puntuales enemigos que nos encontraremos en el transcurso de nuestro viaje.

Análisis: RiME

Porque RiME básicamente es eso: un viaje en el que deberemos guiar al protagonista a través de una historia que se irá desgranando poco a poco. No hay ningún alarde narrativo, ni sus personajes son especialmente memorables, pero cumple perfectamente su función envolviendo esta extraña isla mediterránea en que se desarrolla toda la acción. No se trata de un mundo abierto ojo, si no de escenarios amplios que deberemos explorar superando plataformas y puzles que nos permitirán acceder a nuevas áreas y templos. Nada nuevo bajo el sol. Y la verdad que su falta de originalidad en el gameplay no supondría un mayor problema si estuviera realmente afinado, pero así como las fases en exteriores tienen un nivel muy alto, los templos pecan de lo opuesto. RiME es un juego que enamora en fases de exterior y aburre un poco en las de interior. Su diseño de escenarios tiene unos claroscuros que acaban lastrando bastante el resultado final del juego. Así como es capaz de emocionarnos bajo la luz de su sol, también nos provoca desgana y pereza cuando tenemos que atravesar sus numerosos templos, ya que se acaban sintiendo como repetitivos, genéricos y poco inspirados. Además de todo esto no ayuda su pobre optimización: en la versión sufre de constantes caídas de frames e bastantes latigazos. Algo bastante inexcusable en un juego tan aparentemente poco exigente como este.

Análisis: RiME

A parte de los puzles y plataformas también encontraremos algunas pinceladas de sigilo, no especialmente brillantes todo hay que decir, pero que al menos le dan cierta variedad. Pero como decía, RiME apuesta por ser un videojuego de autor, una obra que apuesta más por transmitir que en divertir, se enfoca más en deslumbrarnos con un rotundo uso de la luz y el estilo artístico que en redondear un gameplay y diseño que en muchas ocasiones no acaba de ser acertado. Es bonito sin duda, pero una vez nos hemos habituado a su precioso arte, hay algo que flaquea, que se siente que podría haber dado mucho más de sí. Es notable, pero no rotundo. Y esto es algo que se hace patente cuanto más avanzamos en la aventura. No me malinterpretéis. Es un buen juego, pero si todos los aspectos hubiesen estado tan inspirados como su diseño artístico estaríamos ante un clásico tan brillante como los juegos en los que se inspira.

RiME es un juego de influencias bastante evidentes y es que los títulos de Fumito Ueda o Jenova Chen han marcado las directrices del juego de Tequila Works: posee el minimalismo de Shadow of the Colossus, Ico o Last Guardian y adopta mecánicas y estilo de Journey, incluso su fantástica banda sonora nos recuerda al juego de Thatgamecompany en muchos momentos. También encontramos algo de The Witness en sus uso del color e incluso podemos reconocer algo de sus playas y exteriores en clásicos del cine de aventuras como Jason y los argonautas. Pero si bien es cierto que RiME no esconde sus influencias, también es verdad que en pocos momentos es capaz de hacérnoslas olvidar. Es el peligro que tiene inspirarse en los mejores: puedes hacer un producto excelente pero que siempre estará a la sombra de su referente. RiME es un juego que por momentos se mueve por la sombra de sus influencias, aunque por suerte, en muchos otros brilla con luz propia. Probablemente esa dicotomía sea un buen reflejo de las dificultades y luchas internas que ha tenido que sortear el equipo durante su producción. Puede que RiME sea un juego de claroscuros y en el que han hecho mella las sombras de una gestación accidentad, pero sin duda también hay luz en RiME . La cálida luz del mediterráneo.

Jugado en: PC Windows
Desarrollado por: Tequila Works
Nota: 8

8