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Análisis: Shadow Warrior 2

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Algunos FPS destacan por la precisión de sus controles. Otros, por lo detallado de sus escenarios. Y otros, por el frenetismo de sus partidas. Pero solo Shadow Warrior puede presumir de todo lo anterior y además de tener armas hechas con cráneos, que se recargan con más cráneos y disparan trozos de hueso violeta.

Vale, puede que hacer un juego en el que tienes que matar a dioses, demonios y asesinos para rescatar a la hija del jefe de la Yakuza no sea la idea más profunda del mundo, puede que sus chistes de pollas dejen de hacer gracia a los cinco minutos e incluso que sus misiones se acaben haciendo demasiado repetitivas. Pero los fans de los FPS de la vieja escuela, los verdaderos aficionados a los juegos de acción furiosa y visceral, van a tener complicado encontrar un juego que se adapte mejor a sus gustos.

Shadow Warrior 2 es más brutal que el nuevo Doom, más frenético que el Wolfenstein y más Serious Sam que el propio Serious Sam. Lo que le falta de originalidad y de espectacularidad gráfica lo suple con la diversidad de sus armas y la complejidad de unos escenarios generados procedimentalmente. Y su combate, que nos obliga a esquivar y hacer saltos acrobáticos sin dejar de movernos, nos reta constantemente a buscar nuevas y sorprendentes formas de masacrar a los enemigos.

Aunque si algo destaca por encima de todos los demás aspectos del juego son las armas. Y no es solo por sus estrafalarios diseños, a medio camino entre el steampunk brutote de Warhammer 40.000 y la nueva carne de Cronenberg, ni por lo satisfactorio de su game feel; sino por el demencial nivel de personalización que ofrecen, con gemas que modifican stats como el daño elemental, la velocidad de recarga y los modos de disparo, hasta convertir cada encuentro con los enemigos en un concurso de creatividad homicida.

Y utilizar la palabra concurso no ha sido algo casual, ya que el juego cuenta con un multijugador cooperativo para cuatro personas que aumenta la demencia de cada partida hasta límites insospechados. Haciendo que los combates sean tan caóticos como divertidos y acaben convirtiéndose en una competición por ver quién es el más cafre.

Desde luego, Shadow Warrior 2 no te va a cambiar la vida, ni te va a contar la historia más interesante del mundo. Pero para no ser más que un juego que va de asesinar de forma brutal a hordas y hordas de enemigos hay que reconocerle una cosa: lo hace jodidamente bien.

Jugado en: PC Windows
Desarrollado por: Flying Wild Hog
Nota: 7

7