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Análisis: Six Sides of the World

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En mi lista por hacer de los mejores juegos para móviles que he probado, estoy seguro que Monument Valley y las dos entregas de The Room ocuparían un lugar destacado. Curiosamente, comparten virtudes. Ambos te obligan a jugar con las distintas caras de un entorno tridimensional y sus engañosas perspectivas, y los dos encajan perfectamente con la filosofía de las pantallas táctiles y las partidas cortas. Ocurre lo mismo con Six Sides of the World, por eso me resulta tan extraño jugarlo en PC.

Probablemente sea una cuestión de hábito. Acostumbro a dejar las sesiones largas para cuando estoy delante del teclado y las cortas para cuando me desplazo, termino el café o espero a que venga el bus. Pero este juego te pide salir de casa. Con él. Tengo claro que si consiguiera embutirlo en mi pantalla de apenas cinco pulgadas, entraría a compartir podio con los dos que introduje al empezar.

Nuestro protagonista es mérito de Emilio José L. Joyera, su principal responsable, y nos propone una idea simple en la teoría pero profunda en la práctica. Toca llevar nuestra nave hasta un destino que pasa por recorrer las distintas caras de un cubo -de ahí el nombre- a las que accedemos traspasando varios portales. Cada uno tiene su hermano y cada pareja un color. Serían como las tuberías que utilizamos en Captain Toad, pero cambiando el movimiento libre por un laberinto de caminos enrevesados y traicioneros.

Con cada nuevo mundo y nivel, el juego aprovecha para introducir más elementos: las llaves que activan la salida, los portales secretos que te teletransportan a pantallas secretas, la necesidad de empezar a mover el escenario para encontrar tu nave o la ausencia de los cromatismos que al inicio te facilitaban las cosas. En cierta manera, Six Sides of the World no se atreve a revelar su verdadero potencial hasta bien entrado su último tercio. Lo anterior es un tutorial bien diseñado; aprendes jugando.

La versión a la que hemos tenido acceso ha añadido nuevos mapas y una pequeña historia que te acompaña entre niveles, a modo de cuaderno de bitácora. Se nota que lo segundo es un añadido posterior; se siente ajeno y, por esa misma razón, es difícil prestarle atención. No aporta, pero tampoco mancha la experiencia. Ojalá el juego fuese tan valiente como en su tramo final, donde los planetas se multiplican y los caminos se abren tras conectar cada cubo. Aun así, se esfuerza en suplir su amabilidad inicial con las zonas secretas, disponibles desde los primeros niveles.

Con todo, la sensación global que transmite Six Sides of the World es la de un trabajo bien hecho. Cada elemento cuenta, cumple su función. Lejos de que la curva de dificultad se limite a aumentar el número de caminos e impedimentos, asistes a una reinvención constante. Es, a la vez, lo más difícil para cualquier rompecabezas y la demostración de un buen diseño. Uno que solo flaquea cuando te obliga repetir algún nivel para abrir nuevos caminos. Diablos, si lo tuviese en mi móvil, eso también me daría igual.

Jugado en: PC Windows
Desarrollado por: Cybernetik Design
Nota: 8

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