Windows · Mac

Análisis: Slain!

- by

La contundencia con la que Slain! lleva meses presentándose en sociedad es abrumadora. Los gifs sacados de sus versiones en desarrollo y los tráilers a base de gameplay retrataban una ambientación increíble, llena de detalles, basada en la imaginería más oscura y sangrienta de cierta ramas algo extremas del heavy metal, especialmente nórdico. La banda sonora a cargo de un exmiembro de la banda suiza de black y death metal Celtic Frost atronaba al compás de estampas infernales de una truculencia barroca de la que era imposible apartar la mirada. Ya no se trata solo de escenarios muy recargados en vegetación muerta, gárgolas amenazadoras, fondos relampagueantes o partículas que atraviesan la pantalla en un continuo movimiento que hace de Slain! algo vivo y brillante, sino la obsesión por detalles como la forma en que la lluvia chorrea de otro modo al entrar en contacto con un saliente o el llamear con patrones aleatorios de la espada flamígera del protagonista. Es una laboriosa obra de arte que entra por los ojos con una fuerza arrolladora.

Análisis: Slain!

Y ahí acaba todo. Desde el primer golpe al primer enemigo de este hack and slash —un género que se basa totalmente en repetir esa acción—, uno se da cuenta de que algo no está funcionando bien. No es el sonido, no es la velocidad de la animación, no es la respuesta del bicho al recibir el espadazo: es todo a la vez. La contundencia visual de la que hablaba al principio se pierde en el algún punto del camino hacia nuestros dedos. Es como cortar leña hecha de espuma; no tiene sentido, no es satisfactorio, no se siente natural.

Y si solo fuese un problema de combate —que además tiene como claro referente al Castlevania original: ese esquive solo hacia atrás delata su inspiración—, quedaría como una tara en el conjunto, una cojera notoria pero no invalidante en el sentido estricto. Pero es que la metástasis de esa vacuidad desalentadora se extiende por todo el organismo de Slain!, que se muestra inoperante, casi paralizado, en tareas tan esenciales como el equilibrio, el diseño de niveles, los puzles, la coherencia en la jerarquía de enemigos o la curva de dificultad. Por no tener bien, ni siquiera los rótulos de los diálogos están bien escritos, plagados de errores sintácticos y gramaticales y totalmente ajenos al tono del resto del juego. Un espíritu maligno ancestral llegado para destruir el mundo no puede usar la abreviatura “BTW”.

Análisis: Slain!

Slain! lo tenía todo para triunfar: un planteamiento interesante con referentes estéticos poco utilizados en videojuegos, un nivel gráfico y de animaciones colosal y a años luz de la mayoría de rivales y un séquito de metaleros aficionados a los videojuegos que iban a darle una oportunidad sí o sí, sin importar lo que las críticas dijesen de él. Quizá por eso Wolf Brew Games se ha acomodado de algún modo difícil de comprender.

Puede que, tan convencidos de que en lo visual tenían entre manos una auténtica bestia con cabeza lobo y un hacha ensangrentada en cada mano, han dejado que los cantos de sirena les arrastrasen hacia el conformismo o la autocomplacencia de que se sabe superior en su especialidad. Quiero pensar que todo ha sido un despiste, un resbalón típico de gente sin experiencia, un error de los que enseñan lecciones y curten el músculo creativo. Quiero creer que no nació como un bonito jarrón vacío, bonito por fuera y hueco por dentro, sino que el desvío en el rumbo ha sido progresivo e inconsciente. Quiero que Slain! me guste, pero eso es justo lo que ha faltado a él: querer.

Jugado en: Mac OsX
También en: PC Windows
Desarrollado por: Wolf Brew Games
Nota: 5

5