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Análisis: Starbound

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Hoy en día, parece imposible hablar de Starbound sin mencionar a No Man’s Sky. Los dos juegos son aventuras de exploración espacial, los dos tienen lugar en un universo generado procedimentalmente y, por si fuera poco, los dos han sido publicados hace poco más de un mes.

La principal diferencia entre ambos juegos, además de los gráficos pixel-art y la dimensión extra que tiene el universo del juego de Hello Games, reside en la enorme cantidad de actividades que podemos llevar a cabo en el universo de Starbound.

Porque, al igual que No Man’s Sky, Starbound nació como un juego de exploración, farmeo y gestión de recursos; pero años de desarrollo en early access, de feedback de una comunidad implicada y de cariño y cuidado de cada detalle han conseguido mejorar el juego hasta límites insospechados.

Análisis: Starbound

Hoy, el juego de Chucklefish es un sandbox rico y variado, con opciones de entretenimiento esperando casi en cada esquina de su enorme galaxia. Starbound se ha convertido en un pasatiempos prácticamente infinito para los fans del crafteo y la ciencia ficción, que ofrece una libertad total para explorar su universo, una variedad de armas, objetos y naves totalmente demencial e incluso tiene una historia central con objetivos y misiones que sirven casi como tutorial introductorio a sus casi infinitas posibilidades.

A pesar de todas las opciones, la base de Starbound sigue siendo la habitual en este tipo de juegos: excavar, explorar y construir. Aunque, a diferencia de lo que ocurre con No Man’s Sky, el juego de Chucklefish no quiere convertir esa experiencia rutinaria en una metáfora de la soledad, sino todo lo contrario. El juego está lleno de NPCs parlanchines, pero, sobre todo, es consciente de que este conjunto de mecánicas se disfrutan mucho más entre amigos y hace todo lo posible para convertir el juego en una experiencia colaborativa. Un punto de encuentro en el que hacer bromas o charlar con los amigos mientras grindeas recursos con los que hacer increíbles construcciones juntos.

Análisis: StarboundY quizá el mayor problema de Starbound es que, al promover esa experiencia conjunta, ha descuidado ligeramente el juego single player, especialmente en unas primeras horas en las que los menús poco intuitivos, el desconocimiento del sistema de crafteo y el número excesivo de enemigos pueden llegar a frustrar a los jugadores menos pacientes.

De hecho, como suele ocurrir con este tipo de juegos, el sistema de combate no es el punto fuerte de Starbound; las misiones, aunque añaden variedad y más contenido, pueden llegar a convertirse en un trámite tedioso, y la aparentemente infinita variedad de los mundos procedimentalmente generados acaba siendo virtualmente indistinguible si exploras lo suficiente.

A pesar de sus pequeños problemas, Starbound es una experiencia increíblemente satisfactoria para los fans de este tipo de juegos. Es un Terraria con mundos infinitos. Un Minecraft en el espacio. Un No Man’s Sky de 8 bits con tiempo, cariño y años de desarrollo a sus espaldas.

Jugado en: PC Windows
Desarrollado por: Chucklefish Games
Nota: 8

8