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Análisis: STASIS

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El mayor logro de Ridley Scott en Alien no fue hacernos saltar de la butaca con sus xenomorfos acosadores, ni montar una modesta mitología alrededor de una criaturita de fascinantes costumbres reproductivas, ni tampoco encaminarnos a la identificación y la épica a través de personajes creíbles y llenos de carisma. Consiguió todo eso, sin duda, pero por encima de aquello hubo algo más poderoso que sirvió de eje a la gloriosa experiencia de ver su mejor película y, ya de paso, prácticamente para reinventar el género de la ciencia ficción de terror. Ese elemento era la ambientación. Los pasillos metálicos hexagonales, el futurismo industrial de sus consolas de mando nada ociosas, su teclados amarillentos, su café de máquina, su humareda de cigarros (en el espacio nadie te puede multar) y un aire denso y húmedo que invadía la pantalla y nos trasladaba a la Nostromo.

Quizá Alien Isolation es el juego que mejor ha capturado esa esencia, pero acaba de aparecer otro con la misma capacidad de impregnarnos en su atmósfera malsana y hacernos estremecer con cada ruido a través de las tuberías de ventilación. Ese juego se llama STASIS, es la obra de dos hermanos sudafricanos, The Brotherhood, y cuenta con dos desventajas que hacen más meritorio su espléndido desempeño: una, que no es un juego de Alien (ni de Horizonte final, ni de Sunshine, por mucho en común que tenga con ellas); y dos, que es una aventura gráfica point and click isométrica. Esto es algo así como que alguien consiga asustarte enseñándote una caja de muñecas.

Y el terror no solo viene de sobresaltos, que en este caso vienen muy bien medidos y dentro de unos límites razonables para no caer en lo gratuito, sino en la habilidad maravillosa con la que STASIS entrelaza su parte narrativa (la historia de un hombre que despierta dentro de una cápsula, en una nave desconocida, rodeado de cadáveres y restos de experimentos biológicos muy oscuros), su contexto emergente (la información escrita —y muy bien escrita, por cierto— en los PDA del personal fallecido que vamos encontrando por los pasillos y estancias de la Groomlake) y la ambientación absolutamente cautivadora a base de válvulas, vapor, paredes oxidadas y olor a restos corrompidos y hongos de origen inescrutable.

STASIS no ofrece puzles especialmente brillantes, ni una historia muy original, ni una propuesta innovadora en ningún ámbito, pero es uno de esos juegos que conocen a la perfección sus propias virtudes y hacen una apuesta arriesgada por ellas. El riesgo en este caso ha valido la pena, porque las cinco horas de tensión y estómagos revueltos que nos han traído desde el hemisferio sur es una de las experiencias más turbadoras y trascendentales que ha dado su género en los últimos años.

Jugado en: Mac
Disponible en: PC Windows Y Mac.
Desarrollado por: The Brotherhood
Nota: 9

9