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Análisis: That Dragon Cancer

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Apelar a lo sentimental es peligroso. Más en un videojuego. Hacer que el usuario acabe con el corazón en un puño te garantiza ganar varios enteros desde la crítica, máxime cuando sitúas al analista en la tesitura de tener que prestarle menos atención a la parte más funcional de tu obra. Te permite, por ejemplo, que tu mensaje se anteponga a las posibles carencias técnicas de tu juego.

That Dragon, Cancer es una carta de despedida de una familia hacia un ser querido, una que te permite poner tu nombre en el remitente. Pero me atrevería a decir que no consigue ser nada más que eso. Es un juicio que puede llevar a error, puesto que no estoy diciendo que no merezca la pena jugarlo ni que no lo haya disfrutado. Todo lo contrario. Mi problema con el juego sobre la familia Green es que desaprovecha su propio medio.

That Dragon CancerAhora que ya he quedado como un monstruo desalmado, podemos hablar de lo que de verdad es That Dragon, Cancer. Se trata de una propuesta point’n’click, principalmente contemplativa y cercana a la hora y media de juego, que describe el adiós de la familia Green a Joel; el pequeño que falleció en marzo de 2014 a los cinco años tras luchar contra el cáncer que le diagnosticaron a los doce meses de vida.

El juego se viste de una estética minimalista, colorida, dominada por los polígonos que difuminan los rostros de sus protagonistas para que cualquier jugador pueda sentirse identificado con su historia. Es un acierto, sin duda. Especialmente cuando Ryan Green (padre de Joel y principal responsable del desarrollo del juego) ya ha manifestado su intención de publicar el juego como un producto terapéutico para quienes vivan o hayan experimentado una experiencia similar a la suya.

Pero más allá de la intención y de una estética llamativa, la implicación del jugador en That Dragon, Cancer es mínima. Destacaría dos capítulos que rompen la tónica: Joel the Baby Knight y Dehydration. El primero describe, de manera brillante, la explicación de la afección de Joel mediante una narración emergente acompañada de un pequeño plataformas 2D. El otro, relata la impotencia de Ryan Green durante una de las noches más duras de su vida.

En estos dos fragmentos hay un objetivo, un aliciente que favorece la implicación del jugador. Durante el resto de la aventura, simplemente avanzas. Cabe apuntar que el trágico desenlace de la lucha de Joel, desconocida al inicio del desarrollo, ha afectado al resultado final del juego. Pese a ser un canto a la esperanza, That Dragon, Cancer explora terrenos más dolorosos de lo que en un principio se esperaba. El mismo Ryan Green lo ha reconocido manifestando su intención de que la gente esté de luto con él. De hecho, el juego se estrena el día en el que Joel hubiese cumplido 7 años.

Pese a sus fallos, estamos ante un juego necesario para muchas personas. Seguramente, también servirá para seguir demostrando que el nuestro es un medio capaz de trascender la zona de confort del consumidor, ser algo más, compararse con cualquier otro producto cultural. Pero tras deshacer el nudo en la garganta y con los pies en el suelo, hay que ser realista. Y That Dragon, Cancer es el primero de muchos otros que, tratando el mismo tema, lo harán mejor.

Jugado en: PC Windows
También en: Mac OSx
Desarrollado por: Numinous Games
Nota: 6



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