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Análisis: The Red Strings Club

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Existe una leyenda asiática según la cual aquellas personas predestinadas a conocerse están unidas por un hilo rojo atado al dedo, para ser exactos, a nuestro dedo meñique, que casualmente es por donde pasa la arteria que va directa a nuestro corazón. Es un hilo que se puede enredar o estirar, pero que nunca se puede romper. El estudio español Deconstructeam toma esta bonita fábula como metáfora para The Red Strings Club y forma una historia sobre futuros teñidos de Cyberpunk, rebeldes nihilistas y cócteles capaces de liberar tu alma.

La historia nos propone ponernos en la piel de un barman con alma de dealer de la información, alguien capaz de aflojar la lengua de cualquiera con unos cócteles capaces de activar emociones. Dar con una emoción concreta supondrá que nuestro cliente suelte prenda y podamos obtener la información que necesitamos para poner en marcha nuestro plan revolucionario contra la megacorporación de turno.

Análisis: The Red Strings Club

El argumento no deja de ser un cliché del subgénero cyberpunk, pero retorcido con la suficiente habilidad como para ser capaz de pasar de lo previsible a lo asombroso en un santiamén. La historia es sin duda el motor del juego, su punto fuerte y lo que artículo todo el conjunto, pero a diferencia del resto de videojuegos, la historia no avanza a través de la acción, sino que lo hace estrictamente a través de sus diálogos. Si a este hecho le unimos que cuenta con apenas 3 o 4 localizaciones, podríamos afirmar que se trata de especie de aventura teatral, donde todo el peso recae en los diálogos que se establecen entre los personajes. Esta es su principal mecánica pero no la única. Red Strings también nos propone otras dos mecánicas jugables, por un lado una especie de simulador de alfarería, con el que tendremos que moldear implantes y elegir los más adecuados para colocarlos en los clientes que desfilan por nuestro laboratorio.

Por otro, deberemos elaborar cócteles con los que aflojar la lengua de nuestros clientes. Para seros sincero, no creo que ni la imitación de Alfanova ni los cócteles por ensayo-error tengan especial interés. Acaban resultando dos mecánicas monótonas y que no aportan mucho al conjunto de la obra, haciendo que sobre todo al inicio del juego se sienta farragoso y nos rechine un poco.

Análisis: The Red Strings Club

Pero en cambio nos encontramos con una tercera mecánica que nada tiene que ver con estas dos. Dialogar con los personajes, descubriendo sus motivaciones, y asombrándonos como ellos destapan nuestras flaquezas es una experiencia inquietante como a la vez asombrosa. No me refiero que descubran las flaquezas de nuestro avatar, sino las nuestras como individuos sentados frente a un juego de ordenador. Red Strings es capaz de romper la cuarta pared y lanzarnos una "tochana" para noquearnos con ella. Es rotundo por su capacidad de ir más allá de lo que hasta ahora los diálogos representaban en un videojuego. Son una mecánica para obtener información de otros personajes, como ocurría por ejemplo en las aventuras gráficas, y también sirven para definir el camino que toma nuestro avatar entre las múltiples opciones que nos propone el juego, como ocurre en juegos como Mass Effect o Beyond Two Souls. Pero sobre todo los diálogos en The Red Strings Club son la forma en que interactuamos con el juego, en cómo nos definimos a través de su árbol de decisiones hasta vernos reflejados de una forma tan fiel como inquietante. Es como si nos pusiera delante de un espejo para hacernos conscientes de las consecuencias que acarrean las decisiones que hayamos tomado. Porque al final nos damos cuenta que no solo hablamos con los personajes, también lo hacemos con el propio juego, ya que este, a veces, nos pregunta, otras, nos cuestiona, y otras nos critica, en un diálogo sobre ética, esperanza y futuro teñidos de neón.

The Red Strings Club es un gran juego que quizá empieza titubeante pero que avanza en un in crescendo hasta alcanzar un climax memorable. Quizás no es perfecto, pero es brillante. Y hace algo tan inaudito y revolucionario como centrar su foco no en la acción sino en la palabra. Porque a diferencia de otros, The Red Strings Club, tiene mucho que decir.

Jugado en: PC Windows
Desarrollado por: Deconstructeam
Nota: 8

8