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Análisis: The Sexy Brutale

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Reconozco que es difícil que un juego nuevo consiga sorprenderme. Como es lógico, a día de hoy y tras más de treinta años de historia del videojuego en la que su producción se ha visto multiplicada con creces en los últimos años, es más que difícil crear algo totalmente innovador. Un reto que, si bien a nivel general las grandes producciones han dejado algo de lado, los indies están tomándose cada vez más en serio.

Es el caso de The Sexy Brutale, la opera prima de Tom Lansdale y los hermanos Charles y James Griffiths como Cavalier Game Studios en coproducción con el estudio madrileño de Tequila Works. Se trata de un juego narrativo de aventuras y puzles que basa su mecánica principal en el loop temporal o, como ellos mismos lo describen, “el puzle basado en El Día de la Marmota”.

En The Sexy Brutale toda la acción transcurrirá dentro de una gigantesca y opulenta mansión donde, como jugadores, controlaremos a Lafcadio Boone, un sacerdote atrapado en la propiedad con la misión de salvar a todos los invitados al baile de máscaras que tiene lugar ese mismo día. Al no poder salvarlos a todos de una vez, se nos asignarán uno a uno los invitados en un orden totalmente pensado para que recorramos poco a poco todos los rincones de la residencia. Además, gracias a ese orden preestablecido, iremos tomando prestados los poderes de cada personaje salvado y los adoptaremos progresivamente como mecánicas para los rescates siguientes.

Análisis: The Sexy Brutale

Para ello, a lo largo de las doce horas del mismo sábado (traducidas en nueve minutos nuestros), tendremos que descubrir todas las salas que nos sea posible, escuchar todos los diálogos para obtener pistas sobre cada asesinato, estudiar desde nuestros escondites todos los movimientos hasta el trágico final y rebobinar una y otra vez hasta saber qué hacer y en qué preciso orden para evitar el fatídico final. Todo esto, además, sin poder coincidir con los personajes (tanto verdugos como víctimas) en la misma sala y perdiendo, con el inicio de cada día, todos los objetos recopilados, a excepción de los tres claves del inventario.

Análisis: The Sexy Brutale

Un diseño impecable y perfectamente ordenado, cronometrado y encajado en un apartado visual deslumbrante que acompaña toda la siniestra historia alrededor de la mansión y de sus huéspedes. Con referencias artísticas del teatro y las máscaras como Mr Punch y las películas de Laika (Coraline, Paranorman), y bajo una perspectiva isométrica inspirada en la de los títulos de Filmation de los años ochenta, The Sexy Brutale consigue a la perfección transmitir ese tenebrismo y humor macabro que a la vez resulta tan hipnóticamente atractivo. Un estilo que, además de mezclar diferentes movimientos arquitectónicos (neogótico, neobarroco, neoclásico…) de una forma magistral dando una personalidad única a cada sala, queda pulido gracias a su alto nivel de detalle.

Desde el ciclo día y noche, donde la luz irá tiñendo con delicadeza las salas a medida que avanza el día, hasta los más de cien cuadros, en su mayoría reinterpretaciones de piezas más que conocidas en la historia del arte, repartidos por todo el edificio. Todo resulta en la efectiva sensación que los desarrolladores quieren transmitir: un teatro de marionetas, tanto a nivel visual como a nivel narrativo, donde nosotros somos los titiriteros. Y bajo un telón musical de jazz electrónico muy animado y pegadizo que acompaña toda la velada.

En definitiva, The Sexy Brutale es la viva prueba de que todavía hay mentes en la industria capaces de sorprendernos con propuestas originales sin renunciar a la parte más de entretenimiento. Y que siga así.

Jugado en: PC Windows
Desarrollado por: Cavalier Game Studios y Tequila Works
Nota: 8

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