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Análisis: This is the Police

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Posiblemente los bielorrusos de Weappy Studio no tenían muy claro dónde se estaban metiendo cuando decidieron hacer un juego sobre gestión policial con bromas racistas en plena mitad del año 2016. Sin duda, el contexto social invita a la reflexión y un videojuego con un título como This is the Police (un juego de palabras entre el grito de guerra de la policía antes de sacar a pasear el ariete y derribar puertas, y cierto tono de desprecio, como revelando la decadente naturaleza de las fuerzas del orden), daba para hacer algo muy parecido al newsgaming y posicionarse sobre una problemática extremadamente grave que en la cultura dominante americana se está manifestando en ese ámbito concreto, pero que en Europa también está a flor de piel: la xenofobia.

Es un ejercicio arriesgado, el del comentario político y social a través del videojuego, y sobre todo es una piedra en el propio tejado a nivel comercial; situarse en un punto concreto del espectro ideológico puede provocar las antipatías de ciertos jugadores que descartarán la compra si se sienten demasiado alejados. Quizá ese miedo fue lo que provocó el mayor problema de This is the Police, un juego que destaca en el sentido político muy por encima del puramente lúdico y mecánicos, y que además lo hace para mal. Y es que cuando uno empieza a hacer una broma sobre limpiezas étnicas dentro del cuerpo de policía o sobre actitudes homófobas, debe saber exactamente cómo va a terminar esa broma. Dejar un mensaje claro, un sarcasmo punzante contra el racismo o incluso una declaración de intolerancia honesta y aceptada; pero This is the Police se queda nadando entre esas dos aguas, y ese es un déficit creativo importante porque deja al jugador en una situación particularmente incómoda.

Análisis: This is the police

Cuando el alcalde me pide que despida a todos los negros del cuerpo para aplacar las iras de un grupo racista radical nuevo en la ciudad, ni entiendo cuál es la lógica según la cual esa idea soluciona el problema, ni entiendo qué intentan decirme si cumplo las órdenes y el ayuntamiento me lo agradece con 3.000 dólares de comisión bajo mano. Es un garabato pretendidamente irónico, un sinsentido con ínfulas.

Análisis: This is the police

La enorme indeterminación moral de This is the Police pesa, lamentablemente, más que su mecánica de gestión. Se trata de un sistema muy sencillo y bastante solvente según el cual nos toca asignar agentes a cada llamada que recibimos en la ciudad. Decidimos quién va en función de la aparente gravedad del conflicto, y elegimos la cantidad apropiada de policías —que tienen un grado de profesionalidad numérico, y aumenta o disminuye según éxitos o fracasos en su día a día— y los enviamos al área reportada. Lo interesante es que los informes preliminares (básicamente el enunciado de la llamada: «están robando un coche» o «acaban de apuñalar a una señora») no siempre se corresponden con la auténtica gravedad del asunto, de modo que podemos enviar a nuestro agente menos eficiente a disuadir a una grafiteros y que la cosa acabe en un tiroteo imprevisto y un policía muerto.

Paralelamente a la gestión cotidiana de las fuerzas de seguridad, el juego nos propone la historia del jefe de policía Jack Boyd en una encrucijada vital: conseguir 500.000 en 180 días, el plazo que tiene hasta su retirada. Aquí nos toca decidir si preferimos doblegarnos a las seducciones crematísticas de la mafia y manchar nuestra impecable trayectoria (podemos, incluso, robar una semana de sueldo de un policía asesinado a base de retrasar los trámites para declararlo muerto), o alcanzar esa suma a base de rendir excepcionalmente bien en el trabajo. Aquí se presenta la disyuntiva que trata de dar sentido al juego (¿es mejor obrar bien u obrar mal?) que termina en falacia: incluso cumpliendo con nuestro deber el juego nos emplaza a la maldad, a la inmoralidad y la ilegalidad. El mensaje de This is the Police, al menos en este sentido, sí es claro y contundente: todo está hecho una mierda y no hay esperanza.

Jugado en: PC Windows
Desarrollado por: Weappy Studio
Nota: 7

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