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Análisis: Tormentor x Punisher

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Análisis: Tormentor x Punisher

Todos hemos pensado alguna vez en cómo sería un videojuego protagonizado por nosotros mismos. Tras cuatro años de trabajos de universidad en grupo, mi ludoficción sería, sin duda, harto visceral. Me imagino viendo la vida pasar, jarra de cerveza en mano, en un tugurio de mala muerte. Hastiado incluso de respirar, me llegaría un WhatsApp de algún “compañero” —las comillas irónicas se inventaron para estos casos— diciendo que su parte no estará hasta el último momento. En ese instante, henchido de cólera, cogería mi triple shotgun y empezaría el baile. De sangre.

Más grata que esa ensoñación fue mi sorpresa al enterarme de que Tormentor X Punisher parte de una premisa muy similar. Con matices, pero hay instintos asesinos en ambas fantasías. La protagonista del título de Raw Fury y E-Studio empieza su juego tomando una cerveza en un antro ubicado en el culo del universo. De repente, escucha una conversación en la que dos alienígenas mencionan un planeta repleto de demonios. En un ataque de racismo intergaláctico, dicha mujer se convierte en una bola de fuego —literalmente— y viaja al planeta en cuestión dispuesta a aniquilar a todo ser que allí habite. Todo ello en una preciosa escena de dibujos animados que choca frontalmente con lo tosco de los gráficos pixelados que la suceden. Así es como siempre debió empezar DOOM.

Esa cinemática, que acaba con el récord de minutos de paz consecutivos en el planeta “Que te follen” dura apenas un minuto y medio. Lo mismo sucede con las partidas de Tormentor X Punisher, un arcade fiel a las valiosas lecciones de Vlaamber y su Nuclear Throne. Las partidas consisten en acabar con las hordas de enemigos que defienden su arena —recuerda, el invasor homicida eres tú—. El escenario se va llenando de enemigos progresivamente, algo que la protagonista soluciona recurriendo a dos armas: la ametralladora y la escopeta.

Análisis: Tormentor x Punisher

La primera permite un número limitado de disparos, por lo que hay que recargarla usando la segunda. Esto obliga a acercarse a los enemigos con mucha frecuencia y a moverse constantemente. Tormentor X Punisher es visceral, frenético y preocupantemente divertido. También breve. El título de Raw Fury funciona como el juego de los chupitos, pues protagonista y enemigos mueren de un golpe. Lo mismo ocurre con los jefes, que aparecen tras derrotar a una cifra indeterminada de enemigos, pero que saben protegerse mejor que sus secuaces.

Después de los jefes, más enemigos comunes. Otro jefe más, pero el ataque de este consigue impactar contra el avatar. Estás muerto. Un demonio enano se encarga de recordártelo bailando sobre tu pútrido cadáver mientras se recuentan tus puntos y aparece tu clasificación en una tabla de puntuaciones. A partir de ahí, dos opciones: seguir jugando y repetir el proceso o abandonar la partida. Tú y yo sabemos que no hay dilema; pulsas continuar.

Su propuesta, visto está, es muy sencilla. Empero, como todo buen arcade de disparos, Tormentor X Punisher mejora por acumulación y brilla cuando abraza el barroquismo hipertrofiado. Su complejidad aumenta con la pantalla llena de enemigos, ya que es más difícil seguirle el ritmo. Eso sí, la inundación demoníaca posibilita los combos, que consisten en atraer a varios enemigos a la vez para volarles la cabeza al unísono. Deadpool estaría orgulloso. Si una bala acierta, automáticamente sale otra del reverso de ese enemigo. Y si la segunda también impacta, de su espalda emerge una tercera. Así consecutivamente hasta multiplicar los balazos —y el deleite— exponencialmente.

Análisis: Tormentor x Punisher

A esa fórmula maravillosamente básica solo hay que añadirle dos cosas. La primera consiste en las variaciones de los escenarios que generan los jefes, pues crean múltiples obstáculos. El segundo añadido es el de las mejoras de las armas, que suman más puntos si se usan con estilo. Mi favorita es la que hace rebotar las balas contra la pared, que si matan a un demonio devienen en wallies. Encadenar varios wallies es mi definición de orgasmo múltiple.

Todas las mejoras desaparecen cuando perecemos, pero volver a conseguirlo y aprender cómo y en qué orden combinarlas es la verdadera riqueza del juego. Eso es lo que obliga a jugarlo una y otra vez, junto al hecho de que todo el proceso narrado no supera los tres minutos de duración. Y no le pido más, ya me lo da absolutamente todo.

Cada golpe está acompañado con maestría con un efecto visual y sonoro. Se nota que Joonas Turner, el diseñador de Tormentor X Punisher, se encargó del sonido en Nuclear Throne, con el que el juego que nos atañe comparte estilo sonoro y propuesta lúdica. Precisamente, el juego de Vlaamber es de los pocos a los que pondría un 10 sin matices. Ahora, esa selecta lista se completa con Tormentor X Punisher. Parafraseando a la protagonista, “let’s fucking do this”.

Jugado en: PC
Desarrollado por: Raw Fury y E-Studio
Nota: 10

10