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Análisis: Undertale

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En nuestro mundillo, cuando algo intenta salirse de la norma tendemos a prestarle más atención. Me ocurrió con P.T., con The Begginer’s Guide y la historia se está repitiendo con Undertale. Sé que son obras totalmente distintas, pero en mi cabeza las meto dentro del mismo saco, en el grupo de aquellos juegos que no quieren serlo. Mejor dicho, son títulos que juegan con lo que en el ideario popular es conocido como "videojuego", y se ganan a pulso cada letra escrita sobre ellos.

Porque pese a que Undertale se presenta como un RPG que nace de un ‘mod’ de Earthbound, la verdad es que intenta alejarse constantemente de las reglas propias de un juego de rol. Yendo al ejemplo más gráfico, puedes completarlo sin pasar del nivel 1. Pero decir eso, o que es un juego lleno de guiños a los pequeños vicios del género, o que es una obra que no hay que juzgar por su apariencia, es solo quedarse en la superficie.

Aunque quedarse en la primera de sus muchas capas es precisamente lo que debería hacer un buen análisis del juego; gran parte de su gracia reside en ir descubriendo a qué nos enfrenta Toby Fox, el principal encargado de que esta obra sea realidad. Lo que sí se puede desgranar, es el planteamiento de un juego que buscó financiarse con 5,000$ en Kickstarter y acabó recaudando diez veces más de lo necesario.

En un mundo posterior a una guerra entre humanos y monstruos, los segundos son encerrados bajo tierra tras perder. Años después, la leyenda cuenta que aquellos que escalan el monte Ebott nunca regresan. Y ahí estás tú, el protagonista, cayéndote en un agujero que te mete de lleno en un mundo que ríete tú del país de las maravillas. Y te reirás. Y tras las risas dibujarás otra expresión, una casi instantánea al ir descubriendo lo que en realidad esconde Undertale.

La gracia que ha hecho que el juego se popularice son unas mecánicas de combate que te permiten optar por la no violencia. Estamos ante un sistema parecido a Pokémon, por turnos, conducido por encuentros aleatorios que saben no aparecer demasiado, y con la particularidad que cada bestia esconde una estrategia mediante la cual no hace falta llegar a las manos. Ahí está la gracia.

Sí, Undertale te permite hincharte a leches con todo lo que te venga encima. Pero la certeza de saber que cada enemigo es débil a cierto trato con él, ya sea hablar, elogiarle o intimidarlo, te incita a evitar el combate. Como mínimo, yo no he podido evitarlo en mi primera partida, una en la que obtuve un resultado bastante distinto al que llegas subiendo de nivel y acabando con cada monstruo. Y es que Undertale también va de elegir y lidiar con las consecuencias.

Toby Fox juega con esa idea con bastante más eficacia que muchos otros juegos centrados en la toma de elecciones. Puedes elegir un camino aparentemente intrascendente y, tras varias horas de juego, ver cómo su resultado te estalla en las narices. Pero seguir ahondando en eso es meterse en terreno pantanoso; lo mejor que puedes hacer con Undertale es llegar a él sin que te lo destripen. Como ya he dicho, estás ante un RPG, pero también ante un juego que va en contra de sus mismas reglas. ¿No es mejor que descubras por qué por ti mismo?

Si eso no te acaba de convencer, te diré que estamos ante el juego con una de las mejores bandas sonoras del año, con especial amor para aquellos que ya peinan canas. También, que tiene una capacidad tremenda para transmitir sentimientos con un puñado de píxeles. Y por último, que no daba un duro por él hasta que pasé el primer minuto de juego. Undertale es un salto hacia lo desconocido, pero te garantizo que merece la pena.

Jugado en: PC Windows
También en: Mac
Desarrollado por: Toby Fox
Nota: 9

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