Windows · Playstation 4 · Xbox One

Análisis: Unravel

- by

Análisis: Unravel

Si algo hemos aprendido de la industria del videojuego es que siempre evoluciona más lento de lo que nos hacen creer. Parece que el futuro está ahí, en la realidad virtual. Aunque también lo teníamos delante con la malograda Virtual Boy, el EyeToy de PlayStation 2 y las distintas versiones de Kinect con un mismo destino, el desván. Pero la realidad es distinta.

Las fórmulas clásicas siguen empujando fuerte y en 2016 puedes centrar tus esfuerzos en lanzar un plataformas de scroll lateral que emocione al respetable. Puedes servirte de mecánicas que no inventan nada y repetir las mismas rutinas de principio a fin mientras transmitas eso: emociones. En Coldwood lo saben y han sabido jugar sus cartas.

Unravel es como ese regalo con el que quedas bien que de repente pasa a ganar enteros por su envoltorio. Incluso antes de llegar al menú, el estudio sueco se dirige directamente a ti en un escrito lleno de humildad, en una carta rebosante de alegría al ver cómo su pequeña idea está llegando a todo el mundo. Es bonito, e intencionado. Te predisponen a anteponer el trabajo que hay detrás de Yarny, el tierno protagonista del juego, por delante del resultado final.

Análisis Unravel

Esta producción escandinava, distribuida por EA, presenta a un pequeño personaje hecho de lana que va recorriendo distintos paisajes en busca de nueve figuras de hilo. Cada una de ellas reconstruye varias de las fotografías desgastadas de un antiguo álbum; una colección de instantáneas que nos habla de la vida, del día a día, la amistad y la pérdida.

Los pocos centímetros que mide Yarny le obligan a aprovechar su anatomía para ir avanzando por un mundo que se le antoja gigante -en el que es inevitable ver semejanzas con Pikmin, por lo bonito y cuidado de cada elemento del entorno-, y utiliza el hilo para balancearse, atar varios puntos para crear trampolines y, en general, servirse de las leyes de la física para poder avanzar.

Es un sistema de juego con el que te familiarizas a lo largo del primer nivel, que apenas evoluciona durante el resto de la aventura. Prácticamente cualquier obstáculo se resuelve uniendo dos o más puntos para propulsarte, mezclados con algún balanceo y algún objeto del entorno que hay que arrastrar hasta cierto sitio para convertirlo en una escalera improvisada. No es que Unravel se haga repetitivo (no es lo suficientemente largo para que ocurra tal cosa), es simplemente predecible.

Por eso es tan importante el adorno. La apuesta artística de Coldwood con Unravel es la gran baza del juego. Dan ganas de abrazar a Yarny y salvarlo de cada pequeño golpe que recibe porque es un protagonista carismático, tierno. Los fanarts de este personaje vuelan por internet desde el día de la sonada presentación de Martin Sahlin, su creador, durante el pasado E3. Incluso el canal oficial de YouTube del juego cuenta con un videotutorial donde se enseña a hacer a Yarny con hilo y alambre.

Estamos, pues, ante algo que busca trascender más allá de la pura diversión mecánica. El juego empieza y acaba con el expreso agradecimiento de todo el equipo detrás de él. Después de cada nivel, el álbum de fotos se llena con nuevas instantáneas que te hablan sobre la vida, el amor y lo efímero. Unravel quiere que olvides sus defectos y busques la grandeza de las pequeñas cosas. Y sencillamente lo consigue.

Jugado en: PC Windows
También en: Playstation 4
Desarrollado por: Coldwood
Nota: 7

7