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Análisis: Urban Empire

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En la vida hay dos trabajos que todo el mundo piensa que sabría hacer mejor que los profesionales que se dedican a ello: entrenador de fútbol y político.

Los videojuegos nos han dado cientos de simuladores, cada vez más complejos, de gestión de equipos de fútbol capaces de satisfacer a nuestro cuñado interior. Pero los simuladores de gestión de ciudades -todos estamos pensando en el clásico SimCity, pero también juego posteriores y algo más sofisticados como Cities Skylines- siempre han tenido el mismo problema: la falta total de realismo. En ellos, el jugador es un dios todopoderoso que dibuja carreteras y zonas residenciales como le viene en gana, poco preocupado por un indicador algo abstracto de la felicidad de su pueblo y, desde luego, no sometido a ningún tipo de control político que pueda arruinar su fantasía de poder.

Análisis: Urban Empire

Urban Empire, el nuevo juego de Reborn Games, nace como respuesta a esta necesidad de realismo en los simuladores de gestión de ciudades, combinando la creación de entornos urbanos típica del SimCity con el componente político y estratégico de sagas como Civilization o Crusader Kings. En él, el jugador es el alcalde de un municipio en un país ficticio en el corazón de Europa a través de varias épocas desde el siglo XIX en adelante, cuyas decisiones deben aprobarse en un consejo formado por distintos partidos políticos elegidos democráticamente.

El resultado, como era de esperar, es un juego tan ambicioso e interesante como lleno de fallos y problemas, ya que Urban Empire parece quedarse a medio camino en prácticamente todo lo que hace. Intenta ser realista y contar sucesos reales en un momento real de la historia de Europa, pero lo hace en una realidad inventada. Intenta recrear procesos democráticos, pero sin elecciones que puedan hacer que el jugador pierda su cargo como alcalde durante gran parte del juego. E incluso intenta hacer que nuestras decisiones importen y afecten al mundo que gobernamos, pero sin explicarnos correctamente las consecuencias de nuestros actos.

Análisis: Urban Empire

Además, se ve lastrado por una interfaz confusa que algunas veces nos da consejos y tutoriales y otras veces no, por un sistema de estadísticas poco claro que acaba provocando que ocurran sucesos que nos parecen injustos o totalmente irrelevantes o que se den picos de dificultad que tienen poco o nada que ver con las condiciones anteriores del juego y por unas posibilidades de diseño de la ciudad bastante limitadas, con tan solo tres mapas distintos y una distribución de los distritos controlada completamente por la máquina.

Al final, además de un árbol tecnológico bastante menos lineal que el de los Civilization, lo mejor de Urban Empire es la intención. Quizá algún día tengamos un simulador con la dosis correcta de realismo, dificultad y entretenimiento. Quizá en un DLC.

Jugado en: PC
Desarrollado por: Reborn Games
Nota: 5

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