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Análisis: Yomawari: Night Alone

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En el panorama del survival horror prácticamente se ha institucionalizado la utilización de la primera persona al jugar. Juegos como Lone Survivor o el aquí analizado vienen a ser la excepción que confirma la regla, pero también sirven para demostrar que por otras vías se consigue el mismo resultado, o incluso uno mejor. La obra de Nippon Ichi Software no apela al gran público, ni a las tendencias actuales, y quizás por ser distinta logra ser efectiva.

Análisis: Yomawari: Night Alone

El juego tiene lugar durante una noche. Nuestra protagonista es una pequeña que tras perder a su perro se dirige en shock a su casa, no consigue explicar lo ocurrido, y ve como su hermana va en busca de respuestas para no volver. Es una valiente, aunque tenga miedo. Yomawari: Night Alone aprovecha perfectamente esa condición y la traslada a unas mecánicas que transmiten lo dicho: no corres, te cansas rápido y eres muy vulnerable.

Esta pesadilla completable en unas cuatro horas bebe mucho del imaginario cultural japonés, aunque es totalmente disfrutable por alguien que no sea experto en la materia, como es el caso del que suscribe el texto. En esencia, el planteamiento se centra en una experiencia de perspectiva isométrica en la que vas avanzando por el típico distrito residencial japonés, con su escuela y sus parques, pero lo haces desde los ojos de una niña que no para de ver espíritus aberrantes.

Análisis: Yomawari: Night Alone

Siendo así, tu mapa no es más que un dibujo infantil que se va rellenando a cada paso. En cuanto al progreso, sueles tener un punto de ruta fijo pero hasta su llegada encontrarás trabas como las llaves que no están donde deberían y toca buscar, y otros rompecabezas más bizarros como el de acompañar a una gallina de un punto a otro. Aun así, las limitaciones autoconscientes de Yomawari: Night Alone son su punto fuerte.

Su cámara fija te obliga a tomar cada esquina con cautela, la lentitud de su protagonista te insta a ser un estratega y su entorno abierto busca que des con los pequeños atajos que están escondidos. Cada uno de los muchos enemigos que transitan las calles recurren a rutinas distintas pero todos, sin excepción, terminan contigo al alcanzarte. En tus manos cuentas con poco más que una linterna que te sirve para localizar a cada uno de ellos y, así, poder esquivarlos a tiempo.

Yomawari: Night Alone es la pesadilla de una niña que no creería un adulto. Es el miedo a que cualquier noche sea la última, a que no hay otro lugar seguro más allá de casa. Es una aventura de contrastes. La apariencia infantil y alegre de la protagonista choca de bruces con unos espectros amorfos, que apelan deliberadamente al mal rollo, y que se apoyan en una propuesta sonora minimalista -sin acompañamiento musical- pero efectiva a la hora de ser sugerente. Es esa historia de la que quieres despertar y algún día soñaste. Pero solo hay dos maneras de hacerlo: morir o llegar al final del camino.

Jugado en: PS Vita
Desarrollado por: Nippon Ichi Software
Nota: 8


8