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Conan Room: el PT pixelado que Konami jamás podrá cancelar

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Bastó una demo para que PT calara en el imaginario colectivo de los jugadores. El frustrado Silent Hills de Hideo Kojima, Guillermo del Toro y Norman Reedus -hoy pilares de Death Stranding- aspiraba, partiendo de una idéntica apuesta por el terror, a revolucionar la saga de Konami. El uso de la primera persona, el viraje hacia el walking simulator y lo social de una demo que solo el debate colectivo en redes supo resolver constituyeron innovaciones de calado. Sin embargo, lo que más me impresionó es la capacidad de Kojima para convertir un espacio conocido y confortable como una casa en un auténtico infierno paranormal. El japonés no es el primero en lograrlo -es un recurso harto frecuente en ficción-, pero sí uno de los que mejor entendieron el potencial de pervertir lo hogareño. Si no estás a salvo en casa, no lo estás en ninguna parte. Ese es un sentimiento que pocos juegos además de PT han conseguido evocarme. Conan Room es uno de ellos.

Este indie japonés, en el que la barrera idiomática no supone problema alguno, apuesta por una fórmula muy similar a la de PT. En la piel del joven protagonista, deambulamos por un hogar aparentemente normal, pero repleto de oscuros secretos. La estancia va cambiando poco a poco conforme el jugador avanza por el escenario -otro rasgo heredado de PT-. Al principio, apenas podemos pasear por el dormitorio y el recibidor con interacciones mínimas. En el dormitorio hay poco más que una fotografía de dos chicos, una libreta y un teléfono. Nada fuera de lo común. Pero, tras explorar un poco más el pasillo principal y volver a la habitación, algo ha cambiado. De repente, la libreta contiene un diálogo inexistente hace poco más de diez segundos. Esa es la lógica que se repite conforme vamos descubriendo nuevas zonas y entendiendo que sucede algo extraño en esa casa.

Mediante la fórmula del loop, Conan Room necesita muy poco para generar una angustia superlativa. A ello contribuye su excelente apartado gráfico, pura congoja pixelada, y su magnífico cuidado del sonido. Es un título que apuesta por construir una atmósfera opresiva poco a poco y a base de pequeños cambios con los que perturbar al jugador. Conan Room consigue que algo tan familiar y cercano como el hogar torne en un espacio inhóspito y desagradable, mérito más que suficiente para que le des una oportunidad. No te costará nada -quizá algún que otro susto-, puesto que puedes jugarlo de forma gratuita a través de este enlace. Apenas hay diálogo o texto, por lo que el japonés no supondrá ningún obstáculo.