la belleza está en el interior

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¿Cuántas veces habremos escuchado esto en la vida? Pues depende de lo feos que seamos, seguramente. Pero es un hecho totalmente cierto. La belleza es muy útil para atraer, pero después, ¿que? Si eres muy guapo seguramente atraerás a muchas y más guapas personas. Esto era muy útil cuando el aparearse era el objetivo principal y único del ser humano, pero ahora hay que relacionarse, gustarse, hablar, hacen falta más atractivos que el físico… y si nuestra única ventaja es atraer al sexo contrario es posible que éste huya al darse cuenta que las  “otras cosas” no están al mismo nivel que el físico.

Y algo parecido pasa con los videojuegos. Corren tiempos en los que se discute si un sistema pinta los juegos a una resolución y otra a la otra, si una corre los juegos a unos frames y la otra a otra. Que si tienes un PC lo verás todo mejor que nadie. Que si aquel juego ha sufrido downgrade gráfico, que si no se ve tan bien como la primera vez que se vio.

Señores, salvo contadas ocasiones, los gráficos no son todo, o mejor dicho, no son nada. Sólo hay que recordar juegos como Ryse, en la salida de la consola Xbox One, tenía unos gráficos impresionantes, atraía muchísimo, hasta que lo jugabas y comprobabas las otras aptitudes, fracaso. Con otro juego más reciente, The Order, pasa algo similar, seguramente no se puede encontrar gráficos más realistas en ningún otro videojuego de ningún otro sistema, pero luego… ya sabemos lo que pasa luego. Son dos demostraciones muy claras de que, a la hora de la verdad, los gráficos, si lo demás no funciona, no compensan, aunque sean los mejores gráficos del mundo.

Otra demostración de la relación que tenemos de que lo más bonito es lo más bueno lo experimenté al jugar con dos juegos que -para los compañeros de la oficina- eran juegos feos: Portal y Bayonetta. Con el primero, simplemente no entendían por qué me podía gustar el juego. Para alguien que pasaba por allí y se paraba un momento a mirar, los escenarios planos y vacíos de Aperture Science inspiraban rechazo e incomprensión, no sentían el poder que sientes cuando abres un portal en una pared plana y vacía para desplazarte a otro sitio, ni sienten la satisfacción de resolver uno tras otro los desafíos propuestos por el juego. Bayonetta produjo más rechazo aún -ojo, hablo de mis compañeros de oficina-, el personaje super sexualizado, los enemigos “extraños”. El género hack’n slash per se y aún más el de gran calidad como el de Bayonetta se disfruta de sobremanera cuando dominas la fluidez del controlar los combates, cuando sabes hacia donde saldrá volando tu enemigo al acabar el combo y cuando no necesitas pensar en qué botones tendrás que apretar para lanzar el siguiente ataque. Bayonetta son tus manos, tú eres Bayonetta, y da igual que ella tenga 100 polígonos o 1000, sería el mismo juego.

Parece redundante repetir nuestro parecer sobre el tema, ya que con el título ya se resuelve todo, parece muy claro, parece que todos estamos de acuerdo, pero se sigue escribiendo muchísimo sobre los gráficos, sobre las resoluciones y los frames, para que luego veamos bonitos juegos siendo un desastre y juegos feos acabando ser juegazos.

Ánimo, y al juego.