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Mazu: parries para sobrevivir en el laberinto

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El parry es un arte tan complejo y obtuso como útil y satisfactorio. Contraatacar exige reflejos felinos y un control del tempo del combate tan solo al alcance de quienes demuestran la paciencia suficiente. La recompensa, romper la defensa del rival y asestarle un golpe fatal, es tan alta como su precio, horas y horas de ensayo y error para familiarizarse con esta mecánica. Ignorar las virtudes del parry hace que enemigos como los de Bloodborne, en especial sus jefes finales, asfixien al jugador con patrones feroces. Estudiarla y dominarla, no obstante, desnuda a enemigos como el Padre Gascoigne y brinda la oportunidad de ensartarle nuestro filo en las entrañas. El parry es la llave que abre videojuegos como los de FromSoftware, pero también obras para las que cada golpe es un desafío a vida o muerte. Pienso en Mazu, una aventura indie que nos abandona en un laberinto plagado de monstruos y cuya acción frenética resulta irrespirable. Al menos, hasta que te fundes con sus mecánicas de combate.

Disfrutar de Mazu pasa por asumir que tocará invertir mucho tiempo para asimilar sus lógicas. Es un juego punitivo, que deja un estrecho margen para el error, pero que premia el acierto y la maestría como pocos saben hacerlo. Incluso con una premisa tan poco amable para los recién llegados, hay algo en sus detalladísimos sprites, sus animaciones fluidas y su atrapante folclore asiático que obliga a ponerse a los mandos de este indie. En lo artístico, Mazu es un ejercicio de artesanía pixelada incontestable. En lo jugable, los amantes del combate retante encontrarán pocos argumentos para discutir a este indie. Mazu brinda espadazos láser y dashes a ritmos de infarto, en sintonía con todo un GOTYndie como Hyper Light Drifter. Con ellos deberás sobrevivir en un laberinto infestado de enemigos y grandes jefes finales, otro de los atractivos de esta propuesta. No será fácil, pero sí plenamente satisfactorio una vez domines sus lógicas. Con tiempo, Mazu promete encandilar a los enamorados de la dificultad.

Mazu apuesta en firme por la exigencia en un contexto en el que las opciones de dificultad y la accesibilidad del público general a este tipo de juegos son objeto de debate. Apela a un nicho de jugadores muy concreto, el que esté dispuesto a invertir tiempo y esfuerzos en dominar sus mecánicas para, a cambio, disfrutar de una acción excitante, jefes finales hipertrofiados, entornos embelesadores y un lore cautivador. Puede que esa lista de virtudes te haga babear, pero habrá que esperar para disfrutar de Mazu. Todavía no tiene fecha de lanzamiento, pero sí una página web y varios perfiles en redes sociales para no perderse nada de su desarrollo.