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Metaloid Origin: robochicas al rescate

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En uno de sus podcasts, los compañeros de Antihype bromearon con lo difícil que es hablar de Katana Zero sin mencionar a Hotline Miami, su obvia fuente de inspiración. Un reto autoimpuesto que revela mucho sobre la tendencia que el periodismo de videojuegos, yo el primero, tiene a abusar de la comparación. Tanto como para desvirtuar y tornar en estéril un recurso poderoso, que permite trazar conexiones rápidas y que el lector entienda más y mejor de qué va el último indie salido de la nada. Precisamente por eso, quiero aceptar el reto de Antihype y descubriros las virtudes de Metaloid: Origin sin mencionar a Mega Man. No será fácil, porque sería la mejor forma de sintetizar su propuesta jugable, fundamentada en escoger a qué jefes finales nos enfrentamos en función de qué power-ups queramos, en la acción plataformera tensa y plagada de láseres y en las lógicas del ensayo y error. Pero, en fin, será divertido intentarlo.

Metaloid: Origin nos pone en los circuitos de Erika, Zeta y Neva para acabar con el amenazador ejército de Lucian Corp. Cada uno de los componentes de esta tríada de androides presenta una forma distinta de jugar, un modo único de encarar las nueve fases que componen este indie. Zeta es el personaje más clásico y basado en referentes a los que me niego a citar, puesto que confía en sus cañones láser para arrasar con los enemigos pixelados que colapsan el escenario. Erika, en cambio, es considerablemente más ágil y felina en sus movimientos, prodigándose con frecuencia en el arte del wall-jumping. Por último, Neva sobrevuela el escenario y bombardea a los rivales desde las alturas, como una suerte de Kirby armado hasta los dientes (mi particular sueño húmedo como jugador, que quéreis que os diga). Somos nosotros quienes escogemos con quién y de qué manera queremos jugar, aunque Metaloid: Origin confía en la rejugabilidad y en que nos picará la curiosidad de probarlos todos.

Motivos, desde luego, nos da de sobra. Como un amplio arsenal de mejoras para las armas y el equipamiento de los protagonistas, obtenible recogiendo el parné que dejan los enemigos tras derribarlos. Algo, vencer a los lacayos de Lucian Corp, que haremos hasta el hartazgo a lo largo de nueve niveles de lo más diversos, como desiertos y auténticos reinos de hielo. Y, como última contribución a la diversidad y a la personalización de la experiencia, Metaloid: Origin deja que adaptemos el grado de desafío con varios niveles de dificultad. Este es un indie que adaptar a nuestra medida y exprimir al máximo conforme mejoramos. Es, en definitiva, una reimaginación de Azure Strike Gunvolt, una buena reformulación de Mighty No 9 y una propuesta ideal para los amantes de la acción plataformera y pixelada. Y, qué demonios, una gran contribución a la fórmula de Mega Man. Lo siento, no he podido evitarlo. Para compensar, os diré que Metaloid Origin está disponible en Steam por 9,99 euros.