Muerte y memoria en What Remains of Edith Finch

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Daniel Schacter y Donna Addis, psicólogos, investigadores, y profesores en las universidades de Harvard y Auckland respectivamente, utilizaron en sus trabajos el término esencia para referirse al fin último de los procesos de reconstrucción de la memoria. Esto significa que lo que recordamos es la esencia de las cosas, no tanto los detalles. Esta esencia, como los procesos de memoria en su conjunto, es adaptativa: no solo sirve para recordar eventos del pasado, sino también para que podamos afrontar las situaciones futuras de manera eficiente, en base a lo aprendido en las experiencias previas. Por este motivo, porque es adaptativa, la esencia permanece mientras que, a menudo, nuestro cerebro tiende a omitir, olvidar, e incluso distorsionar los detalles que carecen de importancia. En otras palabras, somos buenos recordando la esencia de las cosas, una esencia que siempre va a depender de lo que sea importante y valioso para nosotros, mientras que los detalles se olvidan o se transforman.

Muerte y memoria en What Remains of Edith Finch

What Remains of Edith Finch (Giant Sparrow, 2017), es un juego sobre la memoria, sobre el legado de una familia maldita, y la reconstrucción de ese legado, de ese recuerdo, a través de las diferentes generaciones familiares desde que emigraran de Noruega. Esta reconstrucción, la de las vidas y muertes de los miembros de la familia, la realiza Edith, la más joven de los Finch, durante una visita a la antigua residencia familiar en forma de first person walker, y constituye el hilo narrativo que vertebra la aventura. Y esta reconstrucción objeto del juego, al igual que los procesos de reconstrucción con que la memoria opera en nuestros cerebros, se trata de un proceso activo, cambiante, que en ocasiones cobra vida y que parece estar sujeta a deformaciones y filtros propios del paso del tiempo y la subjetividad de la que observa.

Muerte y memoria en What Remains of Edith Finch

Todo ello, esa noción de reconstrucción activa y dependiente de la plasticidad psicológica del ser recordante, está plasmada a la perfección en los dos elementos más destacables del juego: el inspiradísimo diseño de niveles, retorcido y onírico, y las micronarrativas, todas ellas diferentes entre sí, de las que se sirve el juego para contarnos la historia de vida y muerte de cada miembro de la familia. Del mismo modo que la memoria humana no es algo estático, no es un almacén donde se guardan recuerdos que permanecen siempre inmutables sino que es un proceso continuo de re-ensamblaje siempre cambiante, nuestro recorrido por la casa de los Finch en busca de recuerdos familiares es también mutable, flexible, y serpea a través de las entrañas de una arquitectura intrincada, hiperbólica, y que parece siempre fluir, moldearse, y transcurrir en continuo cambio.

Volviendo al concepto de esencia como factor clave en la recuperación de memorias y reconfiguración del recuerdo, en What Remains of Edith Finch la esencia es precisamente el factor que dirige y orienta la reconstrucción de las diferentes identidades, tanto a nivel narrativo, resultando en esas mecánicas particulares para cada historia y cada personaje, como a nivel temático y estético. Es la esencia de cada miembro de los Finch, de su temperamento, de su legado, y de la (más o menos difusa) impresión que cada uno de ellos dejó en la joven Edith, la que determina el tipo de narración con la que se va reconstruyendo su recuerdo. La primera de estas narraciones, la historia de la pequeña Molly Finch, una niña de 10 años amante de los animales y con una imaginación desbordante, arranca en una cálida habitación de tonos pastel y se desarrolla mediante un sinuoso episodio de tintes surrealistas en el que encarnamos diferentes animales nocturnos y un monstruo marino. El recuerdo de Molly, y de sus últimos instantes de vida, se materializa de acuerdo a la esencia de la niña: como un cuento fantástico protagonizado por criaturas fascinantes.

Los demás episodios, que dormitan en diferentes habitaciones agazapadas en rincones remotos de la enorme mansión, se construyen de igual manera: parten de un pequeño espacio tangible, real, y minado de detalles exquisitos que también es capaz de capturar la esencia de cada miembro de los Finch, para después desplegar unas alas de cuento extraordinario con las que sobrevolar y después arrullarse en los recuerdos de Edith.

El juego de Giant Sparrow es un mausoleo interactivo que nos ofrece un bellísimo recorrido por la memoria y los recuerdos plasmados como algo vivo, animado y vibrante. La muerte, la pieza mecánica central de la inmensa mayoría de videojuegos que están estructurados en esa sucesión de acciones basadas en matar o morir, es aquí un elemento temático con poder para generar historias sorprendentes; es el nexo común donde acaban confluyendo todas estas historias, y además se usa como elemento caracterizador de un elenco de particularísimos personajes y su desafortunado legado. La inevitabilidad de la muerte es una sensación constante desde el principio hasta el final y, aun así, la aventura consigue tocar las teclas precisas para irradiarse de calidez en la evocación de sus funestos relatos familiares.

Muerte y memoria en What Remains of Edith Finch