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Ode to a Moon: fiesta pagana y terror cósmico

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¿Listo para Halloween? Celébralo con Ode to the Moon, una aventura de horror cósmico en primera persona en la que investigamos un festival malrollero.

Cuando la ficción aborda un tema tan complejo como la religión, sobre todo en clave de crítica, rara vez opta por centrarse en el cristianismo (en cualquiera de sus múltiples ramas). Se me ocurren pocas excepciones; Blasphemous y Far Cry 5 podrían entrar en esa categoría, aunque tengo mis dudas con la obra de Ubisoft y su mensaje hueco sobre el sectarismo y el extremismo.

Quizá se deba a que la ficción, en cualquiera de sus formas, acostumbra a conducirnos a mundos inexplorados y culturas lejanas, todo ello ajeno para el humilde lector, espectador o jugador y su rutina. Cuando cualquier arte, también el videojuego, trata sobre religión, normalmente construye su relato en torno a una fiesta no cristiana, un festival pagano desconocido y desconcertante. Por el misterio que los rodea, por lo enigmático de sus rituales, por lo esperpéntico de ciertos ropajes; hay algo harto atractivo en fantasear con este tipo de celebraciones. Más si cabe cuando sirven como pretexto para narrar una historia de terror, pues el horror a lo desconocido es el mayor de nuestros miedos. Bien lo saben en Colorfiction y Ode to a Moon, su nueva obra, es la prueba fehaciente de ello.

El estudio de Connecticut describe a Ode to a Moon como "un juego de horror cósmico en primera persona que no se basa en jump scares ni en grandes dosis de violencia, sino en una atmósfera opresiva e increíble a superar". Con la promesa de brindar un terror distinto, Colorfiction nos pone en la piel de un fotorreportero al que le encargan cubrir un curioso festival en un simpático pueblo de Nueva Inglaterra. Nada que no haya hecho cualquier compañero o yo mismo cuando nos ha tocado curtirnos informando sobre festividades en lugar de afrontar grandes investigaciones o entrevistas de calado. Por la típica fiesta de pueblo hemos pasado todos los periodistas, pero por suerte nunca nos hemos topado con algo como lo que acontece en Ode to a Moon.

El festival en cuestión transcurre en otoño para festejar el fin de la cosecha. No obstante, esta celebración es especial, pues coincide con un eclipse lunar histórico, de esos que ocurren una vez cada siglo. Cómo no, casi homenajeando a los peores vídeos de YouTube, todo sale mal. Ni danzas ni barbacoas al aire libre; el pueblo está desierto. Lo que en principio iba a consistir en sacar un par de fotografías de la reina de las fiestas acaba con el protagonista escrutando cada rincón en pos de respuestas. Lo que encuentra en esas granjas abandonadas, fábricas desoladas y castillos derruidos, empero, está lejos de servir como explicación. No la hay. Nada ni nadie puede detallar qué ha sucedido ni dónde están todos los habitantes. O tal vez sí. El fotorreportero no tiene más remedio que ahondar hasta lo más profundo. ¿Del caso? No. De la locura.

Ode to a Moon llegará a PC, Mac y Linux, pero su fecha de lanzamiento es un misterio casi mayor que el del festival de la cosecha.