Playstation 4 · Playstation Vita

OlliOlli 2: El dolor

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Me duele el dedo.

El pulgar que controla el gatillo izquierdo de la Vita ha acabado destrozado. Sé que en un par de días formaré el callo que caracteriza a todo aprendiz, el dolor dejará de ser carga para ser bagaje -gracias Manolo- y me dará una fuerza superior, como en todo entrenamiento, físico o psicológico. Para ser supersaiyan casi hay que morir. La perfección cuesta, sudor y sangre, y mientras llega…

Me duele el dedo.

¿Se le puede hacer a un videojuego un piropo mejor? ese dolor que te recuerda lo bien que te lo has pasado, lo mucho que has aprendido. Es el grito apagado del juego, que te recuerda durante todo el día en el trabajo que te está esperando en casa para hacer la siguiente partida y…

Me duele el dedo.

Y no recuerdo que me pasase en la primera parte del juego… en verdad, ya no recuerdo cómo era. Más pixelado, creo… Cinco niveles y ya no me acuerdo del predecesor de esta maravilla ¿tanto tiempo hace? El estilo gráfico ha cambiado, dicen, pero yo sólo veo con un ojo un skater de 50×50 píxeles y con el otro el color de la plataforma que empieza a asomar por la derecha de la pantalla… blanca: suelo, prepara el manual… negra: grind, prepara el switch grind, concentrate… aprende el nivel, ya no cuentes con los reflejos, demasiado en qué pensar. Ahora todo es más rápido, más vertical. Las caídas son muy largas y con reflejos no sabrás si has de grindar o si has de caer y es que…

Me duele el dedo.

La experiencia necesita práctica y la práctica quema. Antes caíamos al suelo y podíamos respirar, sólo un par o tres de cientos de milisegundos… pero respirabas, enfriabas el tempo y te preparabas para el próximo truco. Ahora no tenemos ese tiempo para respirar. Al caer, tenemos que hacer un manual para que el combo no termine, lo dice el libro de la perfección. Ahora la tensión no acaba cuando llegas al suelo, ahora se mantiene para no dejar de subir, y al subir subirá el dolor, tu subconsciente te dirá que no pulses el botón otra vez, tú te sobrepondrás a él y lo volverás a hacer. Una y otra vez. Falta poco para llegar al final y al final… caes… Caes en el último truco y sólo entonces dejas de apretar. Empiezas a respirar. Y mientras sientes las pulsaciones del dedo dolorido notas como esa droga va subiendo al cerebro mientras inconscientemente pulsas el botón triángulo para volverlo a intentar.

Con OlliOlli sentirás. ¿No es eso lo que querías? Disfrútalo.